Dos
desperfectos que fueron reportados por la tripulación del Hércules C-
130, a su arribo a Punta Arenas, el mismo día de la tragedia, cuando
llegaba de la capital y no fueron tomados en cuenta, serían el motivo
por el cual el fiscal regional, Eugenio Campos, tomó la determinación de
continuar el proceso investigativo por cuasidelito de homicidio.
Estos
desperfectos fueron detallados por la Fuerza Aérea de Chile en un
oficio reservado. Allí, según cita El Mercurio, reportó que el cabo
primero Leandro Torti, especialista en electrónica aérea que falleció en
el vuelo, llamó a los efectivos de mantenimiento en Santiago para que
revisaran si habría un repuesto para el actuador del “oil cooler flap”,
debido a que “el actual presentaba una falla”.
Continúa la publicación,
señalando que “la FACh detalló en el documento que cada motor del avión
tiene uno de esos dispositivos que sirven para regular el flujo de aire
que pasa por el radiador que enfría el aceite de motor en forma manual o
automática”.
Le
indicaron al cabo Torti que no había repuesto. La solicitud fue
replicada por el sargento primero Francisco Aguirre, también fallecido
en el accidente, pero recibió la misma respuesta.
En
el oficio, la FACh asegura que “la operación de la aeronave con el ‘oil
cooler flap’ inoperativo está permitida, tal como señala la
documentación técnica del avión de uso común entre los operadores del C-130 internacional”.
El
segundo desperfecto apunta a una “falla en la indicación de cantidad de
combustible en los estanques Número 1 y Número 4”. Se logró revisar el
primero, sin embargo, faltó el cuarto estanque, pero según la FACh, “la
operación de la aeronave con desperfecto en un indicador de cantidad de
combustible está permitida, según lo señala la documentación técnica del
avión”.
El
informe también detallaba que el avión llevaba dos bultos de “mercancía
peligrosa”, materiales para realizar una serie de trabajos en la base
Antártica.
Los
bultos tenían 25 tinetas de 18 litros de pintura, 59 galones
catalizador componente B, 30 galones de anticorrosivo, 22 bidones de
cinco litros de diluyente, tres galones de esmalte sintético, 12
tapagoteras, buzos desechables y otros elementos.
Ante
estos antecedentes, el 29 de enero la Fiscalía cambió la investigación
por “cuasidelito de homicidio” y solicitó asistencia a Estados Unidos
para contactar a la empresa Loockheed Martin con el fin de que entregue
información sobre la aeronave fabricada en 1978 y que en 2015 arribó a
Chile.
Allí
pretenden determinar la “autonomía de vuelo”, “capacidad de estanques
de combustible”, “cuidados de mantención y revisiones técnicas”,
“informar si Chile reportó incidentes/accidentes de aeronaves de este
tipo al fabricante” y “la obligación/necesidad del fabricante de
capacitar al adquirente de la aeronave para su mantenimiento”.
“A juicio del Ministerio Público, los
hechos investigados configuran cuasidelito de homicidio, en grado de
desarrollo consumado, encontrándose pendiente la determinación de él o
los imputados“, argumentó en el documento el fiscal Campos.
Así,
el 1 de febrero el persecutor solicitó “de forma urgente” a la PDI
ubicar a cinco miembros de la FACh que tuvieron contacto con la
tripulación al momento de solicitar los repuestos.
El
abogado Maximiliano Delgado que representa a 15 familias, sostuvo que
“nuestras tesis, en todos los casos, apuntan a responsabilidad de la
institución, pues los factores que propiciaron esta tragedia se refieren
a factores ajenos a la tripulación, con operaciones de vuelo no militares
en una aeronave militar, contrario a lo que refiere la máxima autoridad
de la FACh que lo cataloga como vuelo militar, altamente riesgoso”.
Distintos
medios nacionales, como Radio Cooperativa, dieron a conocer la
publicación de El Mercurio, que comenzó a generar comentarios entre la
comunidad de inmediato, principalmente con que podrían incluso haber
personas formalizadas de comprobarse posibles responsabilidades.
Cabe
indicar que los detalles de la investigación se han ido conociendo
paulatinamente, recordando que la Fiscalía ordenó continuar con la
búsqueda, ya que faltan aún restos por encontrar, como así también la
semana pasada el SML de Santiago confirmó la identificación de una nueva víctima.