La Costanera del Estrecho constituye, pese a las travesuras climáticas, uno de los lugares de mayor atractivo para los residentes de Punta Arenas y para los visitantes chilenos y extranjeros.
¿Tres? ¿Cuatro? O más kilómetros de pistas de circulación para vehículos motorizados; para el tránsito peatonal, ciclovías y áreas “verdes”?
La extensión no importa tanto como las huellas que han ido dejando los singulares exponentes del “arte popular”, o “arte joven” o “arte rebelde”, en diversas construcciones y muros del paseo citadino.
Otros, desconocen la “Calidad artística” de esas pinturas y las denominan, lisa y llanamente, “mamarrachos en colores”, que pocos entienden, pero manchan textos históricos y si se analizaran, podrían complicar a sicólogos, críticos de arte y profesores de artes visuales.
Otro aspecto del nuevo paisaje de la Costanera del Estrecho de Magallanes lo constituyen los versos, citas o parte de discursos que no tienen traducción al español, pero están ahí.
Un matrimonio que paseaba ayer por el lugar, a la altura de calle Mejicana acotó que sería bueno que los tradujeran “porque no sabemos qué dicen” y se preguntaron qué pasaría si lo escrito allí son insultos, garabatos “o quizás qué cosas significan”.
Por estos días, personal municipal procede a plantar arbolitos y arbustos decorativos en las bien venidas a menos “áreas verdes”, a fin de hermosear el sector.
Pero ese mismo matrimonio se preguntó si esas especies serán capaces de sobrevivir a los vándalos; a la falta de protección contra el viento y, si lo logran ¿no taparán la vista del Estrecho de Magallanes” y tendrán que cortarlos o arrancarlos andando el tiempo?.
Diario El Pingüino recorrió ayer la Costanera del Estrecho de Magallanes, desde el Casino Dreams hasta el Pasaje Velastegui y constató en terreno esta realidad a sólo cinco años de haber sido inaugurada la obra pública más importante de Magallanes en las últimas décadas.