Hace
25 años, Magallanes vivió uno de los inviernos más adversos de las
últimas décadas, las bajas temperaturas se hacían notar y existía
preocupación entre los habitantes de la zona austral del país.
Es
producto de aquello que el invierno de 1995, obligó a las autoridades
regionales de la época a tomar una serie de medidas, pero finalizando el
mes de julio la situación comenzó a ser más dramática aún y las
autoridades a nivel central debieron intervenir y tomar medidas más
extremas. Producto de las complicaciones que se estaban produciendo en
las diversas zonas del país y sobre todo en Magallanes, las autoridades
nacionales deciden decretar Estado de Emergencia el 7 de agosto de dicho
año entre la región del Maule y Magallanes
El
invierno, sin embargo, no daba tregua en Magallanes y la situación
comenzó a agravarse con el temporal más fuerte de aquella época y las
imparables nevazones, lo que finalmente sería catalogado como un
“Terremoto Blanco”, debido a su gran magnitud.
El
fenómeno climatológico se caracterizó por condiciones de temperatura
extremadamente frías y una gran cantidad de nieve que pocas veces se ha
registrado en nuestra región.
Aquel terremoto blanco, provocó, que hubiera caminos cortados, zonas aisladas, pérdida de la producción ganadera, entre otras.
Tal
emergencia obligó a que las diferentes instituciones, tanto privadas
como estatales, se organizaran para activar un operativo para ir en
ayuda de la comunidad y así poder llegar con ayuda a sectores aislados,
trabajando incansablemente a pesar de las difíciles condiciones
climáticas que en ocasiones superaron los -14 grados Celsius y con
vientos de 110 kilómetros por hora.
La
inclemencia climática había provocado el corte de caminos y rutas
claves en la región, como es el caso de la Ruta 9 que une Puerto Natales
y Punta Arenas. En ésta, se registraron cúmulos de nieve que superaron
los cuatro metros de altura en extensiones que en ocasiones alcanzaban
los 150 metros cubriendo la ruta.
Fue
así que dos buses de pasajeros quedaron atrapados, entre los cuales se
encontraban dos pasajeras que requerían continuar con tratamiento
urgente de diálisis en la capital regional. En estas circunstancias un
helicóptero de la Fuerza Aeronaval N° 2, logró llegar a las cercanías de
Morro Chico para evacuar a las pacientes.
Quien
participó de las acciones de ayuda, fue el actual contraalmirante
Alberto Ahrens Angulo, en ese entonces teniente 2° y piloto de la
aeronave. “Las condiciones no eran favorables pero igualmente se intentó
un vuelo tratando de seguir una ruta marcada por la carretera, la cual
sólo era posible distinguir por los postes del tendido eléctrico y
algunas señaléticas propias de la carretera que sobresalían de la nieve;
sin embargo, las condiciones eran tan malas que nos vimos obligados a
retromarchar un par de veces al hangar”, comentando que “en uno de los
intentos logramos sobrepasar el punto de mayor complicación en la ruta,
lo que nos permitió llegar finalmente al lugar donde se encontraba
atascado el bus, posando en las cercanías de éste, con las dificultades
propias de efectuar un aterrizaje con nieve suelta y pocas referencias
visuales. Posteriormente y sin cortar rotores, se entregó alimentos para
la gente que permanecía en el bus y se procedió al embarco de las
personas que requerían diálisis en el helicóptero, las que trasladamos
inmediatamente a Punta Arenas, donde fueron atendidas y sometidas
rápidamente al tratamiento requerido”.
El
rol que fueron tomando las distintas instituciones de las Fuerzas
Armadas, fue importante. Es así que al existir personas que quedaron
atrapadas en la ruta, se dispuso de un dispositivo de rescate terrestre
por parte de Carabineros y el Ejército de Chile, en donde mediante el
uso de Carros M-113 se buscó llegar a los diferentes puntos en donde se
encontraban los buses.
La maniobra no rindió los frutos esperados quedando atrapados, por lo
cual se optó por el uso de dos vehículos orugas del Destacamento de
Infantería de Marina N° 4 “Cochrane”, perteneciente a la “Agrupación de
Artillería de Campaña”, en ayuda de la partida inicial. Los vehículos
del DIM N° 4 “Cochrane”, dadas sus capacidades técnicas pudieron llegar
al primer grupo de rescate y posteriormente a uno de los buses atrapados
llevando víveres y ropa de abrigo, para realizar el traslado y
establecer un sistema de rescate, conectando diferentes localidades
intermedias, así como las ciudades de Puerto Natales y Punta Arenas.
En
lo que respecta a apoyo logístico, las unidades navales realizaron
diversas tareas de distribución de enseres, forraje para animales y
alimento concentrado en diversas zonas aisladas como fueron diversas
localidades de Última Esperanza, Tierra del Fuego e Isla Navarino.
Entre
otras unidades, la LST 95 “Chacabuco” y la AP 41 “Aquiles”,
transportaron 6.700 y 15.600 fardos de alimento para animales
respectivamente, los cuales fueron fundamentales para mantener parte
importante del ganado que no contaba con alimento, distribuidos en un
accionar conjunto con el Ejército y la Fuerza Aérea de Chile, mediante
el establecimiento de puentes aéreos y rutas terrestres con el cual
también se nutría esta importante cadena logística en beneficio de las
zonas afectadas.
De
igual forma, la LSM 90 “Elicura”, unidad perteneciente a la Tercera
Zona Naval, transportó a diferentes localidades enseres de primera
necesidad, leña y fardos de alimento, siendo parte fundamental del
esfuerzo logístico que, a través del mar, llegó a diferentes núcleos de
distribución y apoyando a la comunidad, teniendo que sortear el temporal
que durante cuatro días afectó a la zona con viento Este de 38 nudos,
condición de alta complejidad para operaciones de superficie.
El
temporal que azotó la región también afecto las diferentes naves,
lanchas a motor y unidades navales, en donde durante la jornada del 12
de agosto se registró el hundimiento de la Lancha Patrullera Costera
“Tronador” que contaba con 15 años de servicios en la institución,
además de 10 embarcaciones pesqueras, yates y el varamiento con daño
estructural de la nave frigorífico “Nayadic”, lo cual derivó en el
derrame de hidrocarburos, lo que conllevó diferentes operaciones de
rescate y tareas de contención; sumado a daños de envergadura de
infraestructura portuaria, entre ellos la destrucción del Muelle Chipero.
El
aporte de la institución a los diferentes estamentos conjuntos de las
Fuerzas Armadas y de Orden, así como el trabajo realizado con otros
estamentos gubernamentales se vio manifestado en el empleo de medios en
forma constante, cumpliendo además en tareas de apoyo a diferentes
lugares aislados por la nieve, patrullajes aéreos y navales permanentes
para dimensionar la magnitud de la catástrofe, transporte de
autoridades, transporte de alimentos, rescate de personas aisladas, entre otras.