”Hay un mito respecto de los esfuerzos del Poder Judicial para enfrentar la delincuencia”

La mirada de la nueva Presidenta de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas es amable, pero penetrante.
Su voz es clara y bien timbrada y aunque su carrera profesional y judicial la ha llevado, incluso, a ser Magíster y Doctora en Derecho, la sencillez aflora en cada frase, en cada gesto.
– ¿Su familia?
“Nací, por casualidad, en Temuco, porque mi madre viajó hasta allí para mi nacimiento, ya que vivíamos en la ciudad de Angol, el 12 de octubre hace sesenta y nueve años”.
– ¿Sus padres?
“Mi padre trabajaba en el Servicio de Seguro Social y mi madre era profesora universitaria. Él trabajaba en una tarea que lo llevaba desde Collipulli a Chonchi o a otras ciudades, pero todo iba acompañado de un pequeño ascenso, y mi madre, se desempeñaba como profesora en Angol”.
– ¿Qué recuerdos guarda de su infancia, de sus primeros estudios?
“Estudié en una escuela anexa a la Escuela Normal de Profesores de Angol, la que formaba, precisamente, profesores y profesoras normalistas, algunos de los cuales ayudaban a la maestra de nuestra clase para adquirir experiencia en el aula. Recuerdo mi banquito, de madera, de esos con tapa; los trabajos para la casa, las maquetas de las batallas de los mapuches con los españoles, teníamos que hacerlas con los medios de entonces y no sólo esas batallas, sino las de la historia de Chile”.
Y recuerda que la escuela estaba cerca del encuentro de dos ríos: “Uno era verde, el otro café, pero nunca se juntaban; un paisaje arbolado y una playita a la que nos llevaban a jugar, pero muy cuidadas”.
También recuerda, con orgullo, que Angol de los Confines actual surgió de un fuerte que no siempre resistió los ataques de los araucanos y, recordando su fecha de nacimiento indica que en ella se da la esencia de los chilenos: nacer un 12 de octubre, cuando Colón descubrió América, en el corazón, prácticamente de la Araucanía, y con el esfuerzo de toda una vida de trabajo, llegar al cargo que hoy ha logrado.
Después vendrían los estudios medios, en liceos de Angol, Chillán y Santiago, dejando atrás aquellas jornadas de la escuela de la infancia “donde nos llevaban al campo, a buscar insectos para el insectario, por ejemplo, a conocer la vida de las abejas, de las hormigas. Y todo eso sirvió para desarrollar mi personalidad”, señaló la Ministra Marta Jimena Pinto Salazar.
Con el tiempo, llegarían los estudios de Derecho en la Universidad de Chile; una carrera en el ámbito judicial que la retuvo en Santiago, como relatora de la Corte; sus desvelos para lograr dotar a su título de abogada un Magíster y un Doctorado en Derecho, el primer grado en la Universidad en la Universidad de Chile y el segundo, en la Universidad Católica de Valparaíso.
– ¿Cómo ve a la Universidad de Chile en la actualidad?
“La Universidad de Chile fue cediendo terreno ante una universidad como la Diego Portales, cuyo trabajo en el diseño de la Reforma Procesal Penal es notable y a la que hay que sumar, también los aportes de otras universidades, con visiones importantes en el campo del Derecho”, explicó la presidenta de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas.
– ¿Y cómo vio y ve a la carrera de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso?
“Es a la antigua, formal, los alumnos no son autónomos. Yo defendí mi tesis a comienzos de enero del año 2016, la cual había iniciado el año 2008 y fui de oyente de otras exposiciones”.
Se describe como de familia corta: sus padres, una hermana; una hija y dos nietos “que viven en Suiza, porque mi hija partió a Italia en busca de trabajo porque, como ingeniera en alimentos, no lo encontró en Chile. Allá conoció a su marido y ambos trabajan en la compañía Nestlé” y sonríe, contenta, cuando se acota que “es un amor muy dulce”.
– La condena a los seguidores de Antares de la Luz, ¿qué le parece?
“No tengo respuesta personal, porque ese es un drama social, sicológico, es una situación que representa un problema duro, que la sociedad chilena no ha resuelto. ¿Por qué los jóvenes estrechan lazos, amistades, se unen a grupos que los aíslan y los llevan a situaciones extremas?, como la que se alude en la pregunta. Pero hay que tener en cuenta que estamos aquí y no allá, y habría que ponerse en el lugar del tribunal, de la jueza que dictó la sentencia, los medios de prueba presentado. Pero el problema de fondo, es que hay una situación que no hemos resuelto como sociedad”.
– ¿Y la llamada “puerta giratoria”?
“La puerta giratoria es un término que se instaló en la opinión pública desde los medios de comunicación y traspasa la política, la justicia, la sociedad. Hay un mito respecto del actuar del Poder Judicial y sus esfuerzos para enfrentar la delincuencia. Y hay que remitirse a las estadísticas, las cuales demuestran que se han aplicado condenas y medidas que no existían antes de la puesta en marcha de la Reforma Procesal Penal, porque hay otras formas de sanción, como el arresto domiciliario total, nocturno, todas las cuales restringen la libertad de quienes aparecen como imputados” y, con tono enérgico indica que prima la presunción de inocencia, ya que nadie es culpable o inocente hasta que la sentencia quede ejecutoriada.
“Y esas cifras se mantienen ocultas y no se ve esta realidad” y explica su punto de vista la Ministra Pinto señalando que se prefiere la polémica y eso provoca rabia, enardece, a quienes no han sido satisfechos luego de sus denuncias ante el Ministerio Público o porque éste las archivó o busco medidas alternativas.
“Eso hemos tratado de mostrarlo, instaurando otra lógica, pero se insiste en la polémica”, reiteró la magistrada.
– ¿Y Punta Peuco y los condenados por violaciones a los derechos humanos, uno de los cuales murió en el recinto penal?
“Las violaciones a los derechos humanos merecen condena, pero creo que nadie debe morir en la cárcel y hay que precisar que ha habido distintos tipos de ingreso: autores, cómplices y encubridores. Y hay muchos condenados que están en libertad vigilada. Pero también hay conceptos humanitarios que indican que no debe aplicarse una regla general; que no se trata de venganza y la sociedad dejó muy atrás aquello de la venganza, es una etapa superada. El antiguo sistema otorgaba garantías. Era el Estado, a través del Ministerio de Justicia y sus organismos dependientes, como Gendarmería, el encargado de hacer efectivas las medidas dictadas por el Poder Judicial y cabe preguntarse cómo van a ejercer esta tutela (la que tienen sobre los condenados) porque tanto los victimarios como los familiares de las víctimas de esas violaciones a los derechos humanos ya envejecieron. El Estado tardó mucho en investigar, Envejecieron todos y es una situación muy difícil de solucionar, pero estamos trabajando en ello”.
– ¿Y su agenda?
“Yo seguiré trabajando como ministra integrante de la sala, porque somos pocos, pero tengo la valiosa ayuda de mis colegas, del Fiscal de la Corte, por ejemplo. No dejaré las causas que estoy investigando, como el caso Harex y las violaciones a los derechos humanos, y deberé adecuar mi agenda a lo que significa presidir esta Corte de Apelaciones”.
Y al finalizar, acompañados de un café, la presidenta de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas confidencia que nuestro colega periodista le recuerda a su padre, e Iván sonríe. Marta Jimena Pinto Salazar cuenta que cuando llegó a Punta Arenas, la encontró hermosa como ciudad y, recordando siempre a su padre, y dijo que, cuando le fue habilitado el sistema computacional que le corresponde en razón de su cargo, le dieron la clave de su computador la cual era “18 11”, coincidente con el día y el mes del funeral de su padre.
“Soy católica, pero no voy mucho a misa, algo supersticiosa y lo interpreté como una señal de aprobación de mi padre por haber llegado hasta aquí, a Punta Arenas”, dijo la ministra Pinto.

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