Un
inusual vendedor de helados se dejó ver en los tres días de altas
temperaturas que se registraron en Punta Arenas, específicamente en la
Costanera del Estrecho. Todos lo buscaban; niños, jóvenes, adultos,
incluso adultos mayores. La mayoría se dejó seducir por su producto
estrella, que a más de alguno ayudó a olvidarse del calor.
Su
nombre es Héctor Carvajal, y lleva más de cinco años vendiendo helados
de chocolate, vainilla, arroz con leche, lúcuma, pistacho y plátano, que
según él, solo los saca “cuando el día está bonito, porque aquí los
días como los de esta semana no son muchos”, dijo entre risas, mientras
atendía a su clientela.
El
conocido heladero contó que en los tres días, las ventas fueron muy
buenas y superaron las expectativas. Además, él tampoco imaginó que la
gente lo iba a buscar tanto. “Soy el único que está vendiendo helados en
la Costanera y creo que eso me da cierta ventaja. Además, el primer día
estuve más allá de las letras (el letrero de ‘Punta Arenas’), pero
ahora me vine a este sector, cerca del Monumento a la Goleta Ancud, ya
que no me puedo meter a la playa, porque las ruedas no me ayudan y se
hunden”, explicó Carvajal mientras le daba dos golpes a la ruedas de su
carrito heladero.
Héctor
comentó que durante estos días de altas temperaturas, el trabajo no ha
sido fácil, ya que logra descansar después de la 1 de la mañana, porque
“cuando llego a mi casa tengo que seguir haciendo mis helados. Es un
trabajo que te deja cansado, pero hay que seguir adelante. En esta
máquina -de helado- en una hora y media saco cuarenta kilos de helados
(cuatro potes), que me caben justo en el carrito”, explicó Carvajal.
El
famoso heladero señaló que cuando no hay días bonitos para vender su
mejor producto, “me siento al frente de Corona, en mi carrito manicero y
ahí vendo juguetes y otras cosas, pero el maní es lo que más vendo”,
manifestó.
Bienestar familiar
Pese
a explicar que su labor no es nada fácil, el manicero indicó que
gracias a su trabajo “he sacado adelante a mi familia. Yo tengo cinco
hijos y todos
han estudiado gracias a mi trabajo. El mayor me salió habiloso, ya
tiene su profesión y ya encontró trabajo, es una ayuda más para el
hogar.
No me puedo quejar, me siento muy orgulloso, porque gracias a
este trabajo de la calle tengo todos mis bienes; la casa, los estudios
de mis hijos y el bienestar, que es lo más importante”, concluyó
Carvajal, mientras recogía sus cosas para irse a su hogar. Los helados
ya se le habían terminado.
@JesúsNieves