La posibilidad que Magallanes pueda convertirse en una potencia mundial en materia de generación de hidrógeno verde, destacó ayer el director regional de Corfo, Marcelo Canobra. “Hoy existen condiciones extraordinarias para convertir a Magallanes en una potencia mundial en generación de hidrógeno verde”, destacó.
En estos momentos, según informó, hay cinco empresas internacionales que están realizando estudios en Magallanes, para determinar la factibilidad de instalarse en la región.
Según indicó, la idea es hacer una secuencia que vaya desde la construcción de un parque eólico, luego una planta de hidrógeno para pasar a la producción de combustibles finales que son los que se exportan.
Canobra informó que los proyectos están en etapas finales de evaluación, en diversos puntos de la región: San Gregorio, Cabo Negro y Tierra del Fuego.
Consorcio
Agregó que para facilitar este proceso, Corfo está trabajando en la creación de un consorcio tecnológico que permita que industrias como ésta que suelen tener barreras de entrada o cuellos de botella, puedan acortar el tiempo entre la fase de estudio y la fase de producción. “La idea es que logremos eliminar esas brechas que ya las identificamos y son ocho. Si agregamos investigación aplicada y el trabajo de universidades, va a ser más posible acortar este proceso”.
Potencial eólico
El volumen de negocios que estos proyectos involucran para la región, explica, equivale al de cinco plantas Methanex, aseveró.
El principal motivo para este optimismo es el viento de Magallanes que ofrece excelentes condiciones para la generación de electricidad, principal insumo utilizado en la generación del hidrógeno verde.
Agregó que, en la región, hay una franja de vientos que ofrece factores de planta (es decir, el grado de eficiencia de la planta) que superan el 53 por ciento, “y que es dónde los enclaves productivos tienen sentido”.
Esta franja que posee el mayor potencial eólico de la región incluye San Gregorio, el sector norte de Punta Arenas por Cabo Negro y el cordón Baquedano en Tierra del Fuego, “y permite instalar varios parques eólicos”.
Éstos serían el primer paso, para un proceso de inversión que, luego, añade una planta de hidrógeno verde y después el producto final que es la producción de metanol, combustibles sintéticos o amoniaco.
“Cada uno de estos proyectos permitiría la instalación de complejos industriales para la exportación. Hablamos de plantas muy grandes, superiores a lo que uno entiende conceptualmente como proyecto productivo y con capacidad para producir de uno a dos gigawatts”.
-Desgraciadamente, si bastara con el potencial, el mundo sería muy distinto… de la idea a la realidad, hay un trecho largo.
“Hay dos o tres factores que van a detonar que esta industria tenga gran impacto regional. Es cierto que estos productos todavía no son competitivos comercialmente. Se están haciendo con hidrocarburos con un precio muy bajo, debido a la crisis internacional. Pero se van a hacer competitivos porque en el mediano plazo el precio de los hidrocarburos va a subir, ya que están sobreexplotados y con rendimientos decrecientes”.
“Y más importante es que el factor de adelanto tecnológico que tiene la energía eólica es espectacular. Hoy, ves aerogeneradores casi nuevos en Cabo Negro de 3,4 Megawatts y ya existen aerogeneradores que son un 30% más potentes. Entonces tienes la ecuación perfecta para que esto sea una realidad en cuatro o cinco años”.