Ayer
en la mañana miembros de la junta directiva del Hogar de Lactantes
Ignazio Sibillo se reunieron con autoridades del Servicio Nacional de
Menores (Sename). La decisión ya estaba tomada: tras 15 años de
funcionamiento, la residencia cerraba sus puertas.
La
licitación de residencia para niños preescolares que hace el Sename fue
adjudicada por la Fundación mi Casa. El Ignazio Sibillo quedó en el
segundo lugar y tendrá que entregar la tutela de los menores al otro
hogar.
El
abogado de la residencia y miembro del directorio, Carlos Abarzúa,
lamenta la decisión del Sename. Señala que la decisión carece de un
enfoque desde los niños y se tomó a nivel central.
– Abogado, ¿qué pasa con estos niños?
“Van
a ser trasladados a la nueva fundación que se adjudicó el proyecto y
que está en proceso de implementar acá en la región su nueva casa”.
– ¿Hay un plazo?
“El
Sename nos ha comunicado que en el plazo de dos semanas se tiene que
trasladar a los niños de una casa a otra. Pero nosotros vemos que es muy
difícil hacer eso en solo dos semanas. Hemos solicitado que se tome en
consideración principalmente la mirada desde la infancia, porque son
niños vulnerados. Esto les puede generar algún tipo de problema
sicológico, porque no es tan fácil cambiarse de casa”.
“Los
papás saben que transmitir una información como esa requiere tiempo,
requiere trabajo, principalmente. Requiere una mirada no desde el
derecho administrativo o de procedimientos de licitación, sino que desde
los niños y desde sus historias de vida”.
– ¿Cuántos niños son?
“Actualmente
tenemos 15 niños y personas que están cuidándolos. (Los trabajadores)
eventualmente se van a quedar sin trabajo y les hemos comunicado en su
momento ya esta situación que tomó el Sename”.
– ¿Se interpuso un recurso de protección?
“Efectivamente,
el programa Mi Abogado está ingresando un recurso de protección por
esta situación que se está viviendo al interior del Ignazio Sibillo,
para que sea la Corte de Apelaciones la que se pronuncie si se sigue
adelante con la adjudicación. Se pide que se haga un procedimiento
acabado y con apoyo desde los niños y desde su situación particular, y
que se acompañe con ciertas certezas, no como lo presenta Sename”.
– Se puede revertir esto?
“Es
muy difícil, hay que asumir que esto ya es una realidad. Puede que en
el proceso de ejecución la Fundación Mi Casa no dé el ancho, puede que
después nos golpeen la puerta, pero la verdad es que no podemos vivir
con ese nivel de incertezas.Nosotros
queremos seguir trabajando en la primera infancia, la más vulnerada.
Para darles oportunidades, para darles esperanza, para que haya más
niños que puedan recuperar su confianza respecto a estos lugares. Para
nosotros es importante seguir sosteniendo un proyecto como este, con
socios que colaboran y participan. Tenemos más de 300 socios brindando
apoyo económico para sostener una instancia que es regional, que tiene
pertenencia territorial. Eso es lo que nosotros queremos seguir haciendo”.