“El motivo es sólo por razones económicas”, dice el documento firmado por la Compañía Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul y que nos entrega la Hermana Sor Cristina, directora del establecimiento.
“El dinero no alcanza”, continúa el texto que detalla las cifras: el hogar acaba de concluir un proyecto Sename para 50 niños, niñas y adolescentes de gran complejidad en el ámbito de la salud mental y con problemas de adicciones. Todo ello, requiere de un personal profesional y administrativo de 30, independiente del número de niños que se atienda”.
Según el informe del propio hogar, actualmente, el número de menores atendidos es de 28 niños, niñas y adolescentes, de los cuales 16 pernoctan en él y 12 están en situación de preegreso, vale decir, que están en proceso de abandonar el recinto, ya sea volviendo con sus padres o bien de ser entregados en adopción a otros familiares o a terceros.
En cambio, el personal requerido por las bases técnicas del sistema son 30 personas. “El sistema es inflexible en esta materia, pues la cantidad se mantiene independiente de la cantidad de niños que tenga el proyecto”.
Y los gastos se dispararon. La Hermana Cristina confiesa que sólo en calefacción, la cuenta supera el millón de pesos mensuales.
La alternativa no era mejor, agrega. El sistema de “protección simple” involucra una subvención aún menor que acarrearía una deuda de 3 millones mensuales. Hasta aquí las cifras.
Más que números
La Hermana Cristina agrega otro antecedente. “Aquí tenemos juntos a niños con adolescentes de muy difícil tratamiento y para los cuales no estamos preparadas como Hogar. En el fondo, lo que se requiere es que se separe unos de otros, como lo ha pedido la opinión pública”, indicó.
Niños y trabajadores.
“No crea que no nos duele, pues es lo que hemos hecho durante décadas”, expresó la religiosa. El trabajo con los menores del Sename seguirá su curso hasta el 31 de diciembre o antes, según disponga la autoridad (Sename o tribunales) y en relación a los trabajadores, la congregación asumirá su indemnización.
El hogar cambiará su enfoque dejando atrás la labor proteccional, residencial y judicial. La nueva línea está aún por definirse pero apuntará al cuidado preventivo y ambulatorio de niños y personas de la tercera edad.