El vocero de Gobierno, Arturo
Díaz, declaró ayer que “como Gobierno observamos y analizamos las
encuestas en su justa medida”, al tiempo que recordaba los errores
cometidos por estos sondeos previo al pasado plebiscito constitucional y
la pasada elección presidencial.
“Las
encuestas no inciden en lo que estamos haciendo, nos debemos a un
programa de gobierno que cuenta con un amplio respaldo ciudadano y
estamos enfocados en sacar adelante las grandes reformas que reclama la
ciudadanía, sin olvidar la creación de políticas públicas inmediatas
tendientes a aliviar la vida de todos los chilenos y chilenas en estos
tiempos de crisis económica mundial que sin duda repercute en nuestro
pais”, dijo Díaz.
A
100 días de la asunción presidencial, la gestión de Gabriel Boric
vuelve a caer: 8,5 puntos en la encuesta Pulso Ciudadano, donde anotó un
apoyo del 24% y una desaprobación del 56%.
A
su vez, la encuesta Cadem registró una caída de seis puntos, llegando
su popularidad a la cifra mínima hasta ahora: 34% de apoyo y una
desaprobación del 59%.
También el Rechazo aumentó al 51% y el Apruebo cayó al 33%.
Análisis
El periodista y comentarista Daniel Matamala, de CNN,
comentó que “estos resultados reafirman que el apoyo al Gobierno y la
aprobación a la nueva Constitución van de la mano. Cuando uno sube
también el otro lo hace. Y si baja el apoyo al Gobierno, también baja el
apoyo a la nueva Constitución”.
Para
el analista político Guillermo Holzmann, esta última foto de la
realidad resulta especialmente grave, “porque viene a confirmar una
tendencia que se ha ido instalando en la ciudadanía de rechazo a la
gestión del Presidente y las encuestas han sido bastante consistentes en
eso”.
Y
la tendencia se repite para la caída de la opción Apruebo a la que el
Presidente ha atado buena parte de su programa de gobierno. En la medida
en que cae la popularidad del Gobierno, también cae el apoyo a la nueva
Constitución, coincidió Holzmann.
– ¿Quién está hundiendo a quién, el Gobierno a la Convención, la Convención al Gobierno o es mix?
“Es
un mix de los errores de ambos, pero en un régimen y una cultura
política presidencialista, la población siempre va a mirar y apuntar sus
dardos en primer lugar a lo que haga el Gobierno”.
Agrega
que “los políticos suelen cometer el error de pensar que son dueños de
los votos que recibieron, como ocurría, por ejemplo, en el siglo 20,
pero eso ya no es así. La ciudadanía en su mayoría no es ni de derecha
ni de izquierda y lo que le pide a la clase política son soluciones que
se reflejen en forma concreta en su propio proyecto de vida”. Un
proyecto de vida que para la mayoría se ha visto muy afectado por la
inflación derivada de la crisis internacional por la guerra en Ucrania,
“una guerra que tiene para largo y que obliga al Gobierno a tomar
decisiones cuanto antes, que incidan en la calidad de vida de las
personas y ya no solo hablar de diálogo y reflexiones”. Y una de esas
decisiones debiera ser o un cambio de gabinete o medidas drásticas para
enfrentar los problemas de la ciudadanía, dijo.
Más reacciones
El
diputado magallánico Christian Matheson comentó: “Esta caída es fruto
de la falta de experiencia, soberbia, ineficiencia y la ineficacia con
que ha actuado el Gobierno, que hasta ahora solo ha tapado hoyos. Esto
se ve reflejado en un aumento de la inflación, la gente lo percibe al ir
al supermercado, cómo suben las cosas, un aumento de la cesantía que va
a producir un estancamiento de los sueldos y salarios, el estancamiento
económico de la inversión y el crecimiento y la gran inseguridad
ciudadana”.
Matheson agregó que “esto demuestra que gobernar
un país requiere más experiencia que ser presidente de un centro de
alumnos con buenas intenciones. El Gobierno no da señales de
contrarrestar estos aspectos negativos que percibe la ciudadanía y a
esto se suman las expectativas sembradas en la campaña. Creo que el
ciudadano común y corriente se da cuenta de lo negro que se ve el futuro
del país de seguir por esta senda”.
A
su vez, el secretario regional de la DC, Juan Francisco Miranda,
señaló: “Estamos viviendo tiempos de incertidumbre y de ansiedad, y por
lo tanto hay poco espacio para ponderar plazos de acciones y compromisos
que se hicieron en campaña. Por ello, las caídas en la aprobación de
los últimos gobiernos al poco andar es algo frecuente. Si a eso se le
suma el alza en el costo de la vida, el déficit histórico en vivienda,
la delincuencia y violencia, forman un cuadro poco esperanzador para
cualquier gobierno. La crisis de confianza en las instituciones y en la
política puede aumentar si continúa la desafección al Gobierno, lo que
no es bueno. El Presidente y su Gobierno deben hacer mayores esfuerzos
por generar dialogo y unidad frente a problemas y tiempos tan
complejos”.