Hoy se cumplen 30 años de la histórica visita de Juan Pablo II a Magallanes

El 4 de abril de 1987 fue la primera y única vez en que la máxima autoridad de la Iglesia Católica, el Papa Juan Pablo II,  pisó suelo magallánico y hoy, a 30 años de aquel histórico momento, quienes participaron aún lo recuerdan con emoción.
A cargo de la visita del Pontífice estuvo el pastor de la Iglesia de Magallanes, el entonces obispo Tomás González, quien señaló que por más de ocho meses prepararon la visita con diversas comisiones.
González recordó que él fue el primero en recibirlo en la puerta del avión y añadió que “se encontraba un gran número de peregrinos esperándolo, Juan Pablo II fue muy cercano, cada vez que podía saludar a alguien, siempre lo hacía, como un buen padre con sus hijos”.
El obispo emérito de Punta Arenas manifestó con emoción tres elementos que le quedaron del mensaje del Papa en el Estadio Fiscal, “comenzó a hablar sobre la persona humana y el derecho de ser respetado como tal; el segundo elemento que me marcó fue cuando desde aquel estadio envía un saludo a todos quienes habitan en la Antártica, manifestando que Chile llegaba hasta el continente blanco y finalmente, cuando habla sobre la hermandad y saluda a los hermanos argentinos, ya que desde Argentina se estima que llegaron sobre 4 mil personas”.
Actualmente, la Iglesia de Magallanes lleva el nombre de diócesis de María Auxiliadora, González manifestó que ese nombre fue proclamado oficialmente por Juan Pablo II durante su visita, manifestando que “cuando estaba en Punta Arenas el Papa, yo le pedí que nombrará oficialmente a María Auxiliadora como patrona de la diócesis y el Papa se dirigió hasta su imagen, la cual hoy está en la cima del Santuario María Auxiliadora, y la coronó. Desde ese día nuestra Iglesia de Magallanes lleva su nombre”.
Sillón papal
Fueron muchos los magallánicos que en aquella época colaboraron con la visita del Santo Padre y uno de ellos fue Antonio Deza, quien de manera voluntaria donó el sillón en que se sentó el Papa durante el acto con los feligreses en el Gimnasio Fiscal.
Deza recuerda que “en un vuelo que realicé,  me senté al lado de un sacerdote italiano, quien me confesó que el Papa Juan Pablo II visitaría Punta Arenas, desde ese momento quise ser parte de la historia y me acerqué al obispo Tomás y le dije que yo realizaría el sillón papal, el cual confeccioné con madera y cueros de ovinos que me conseguí, además de dos cojines con piel de oveja, el Santo Padre no se lo llevó porque era muy grande y lo donó a la Iglesia de Magallanes”.
Vehículo que lo trasladó
El traslado de la máxima autoridad de la Iglesia Católica estuvo a cargo de personal de seguridad del Vaticano, carabineros y laicos que colaboraron con sus vehículos, la comitiva y el propio Juan Pablo II fueron trasladados en Mercedes Benz, algunos de los cuales fueron facilitados por el magallánico Pedro Sánchez, quien también tuvo el honor de conducir el que  trasladó al Papa desde el Estadio Fiscal hasta el aeropuerto.
Pedro Sánchez señaló que “yo aún conservo aquel vehículo e incluso aún lo ocupo, fue algo histórico y maravilloso. Aquella visita tuvo toda una logística y admiro el trabajo que realizó Patricio Riquelme, quien fue el que logró que todo saliera bien. Yo tuve la oportunidad de llevar a Su Santidad desde el estadio al aeropuerto”.

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