Inescrupulosos crearon un nuevo basural en sitio eriazo de calle Patagona y Paraguaya

El Barrio San Miguel es uno de los más antiguos, tradicionales y con una visión de la ciudad, del Estrecho de Magallanes y de la Tierra del Fuego, que es competencia del Mirador del Cerro de La Cruz, el de Los Soñadores y el que se ha denominado El Morro, en el sector sur de Punta Arena.
Ahí se funde la arquitectura de las construcciones con casi un siglo de antigüedad, a base de madera y planchas de ese zinc que, muchos dicen, ya no se fabrica y que ha sido capaz de desafiar el paso del tiempo, la lluvia, la escarcha y las nevazones de los inviernos de antaño.
Pero, cerca de esas construcciones, es posible apreciar el avance de lo urbano, con casas de material sólido, amplios ventanales y nuevos estilos arquitectónicos.
Es decir, en el Barrio San Miguel se une lo tradicional con lo moderno; la madera y el concreto, pero la visión del puerto, de la parte sur de Punta Arenas, del Estrecho de Magallanes y la Tierra del Fuego, permanecen igual que hace más de un siglo.
Antisociales
Sin embargo, frente a esa hermosa singularidad, se hacen presente las acciones de sujetos antisociales y de personas irresponsables.
¿De qué forma? De una manera que hemos denunciado muchas veces a través de estas páginas: la creación de basurales clandestinos o la acumulación de basuras y desperdicios en más de una vereda, afortunadamente, las menos.
Pero en la esquina oriente de Paraguaya con Patagona, la que da hacia el mar, precisamente, si se transita de sur a norte, esos sujetos han creado “un basural en la vereda” y otro, más grande, al interior de un sitio eriazo, cuyo cerco de alambre común y corriente no ha sido obstáculo para quienes han cometido esa verdadera fechoría.
En ese sitio es posible encontrar los restos de colchones, de muebles, basura de todo tipo y, obviamente, envases vacíos de bebidas alcohólicas.
Gloria Vidal, vecina del sector, calificó las acciones de los irresponsables desconocidos como “una vergüenza” y otros dijeron que era un atentado al futuro de los más jóvenes.
También confidenciaron que habían informado al dueño del terreno -un conocido y apreciado académico universitario, reconocido ambientalista- quien hace un tiempo procedió a la limpieza del sitio en cuestión.
Además, se reparó el cerco de alambre, que no es de púas, pero los antisociales lo destrozaron en varios lugares y siguieron ingresando a beber, a pernoctar y a acumular más y más basura, generando problemas sanitarios a los vecinos, quienes se cansaron de limpiar una veintena de metros de vereda, sobre cuyo pasto pueden encontrarse desperdicios de todo tipo, desde papel higiénico usado hasta una batería para automóvil que fue abandonada allí.
“Es una pena y una rabia grande. Y no nos agrada recibir una herencia como ésta a futuro”, se quejó Gloria, quien espera que el dueño del sitio adopte medidas para limpiarlo o “que construya un cerco más alto o una casa para terminar con el problema”, sugirió otro vecino.
Mientras tanto, le informamos por medio de Diario El Pingüino al ingeniero Mario Almonacid, para que los esforzados funcionarios de la Dirección de Aseo y Ornato vayan con su camión y, por lo menos, limpien y dejen impecable la vereda – basural de Paraguaya con Patagona.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS