INIA y FIA realizaron degustación de carne para impulsar innovación del sector

El
Centro Regional de Investigaciones INIA Kampenaike y la Fundación de
Investigación Agropecuaria, FIA, realizaron un estudio que consistió en
una novedosa “cata a ciegas” de un mismo corte de carne, pero producido
en tres países distintos: Paraguay, Argentina y Chile.

Entre los responsables de realizar el estudio, se encuentra Raúl Lira, coordinador del proyecto “Carne de Ternero
de Magallanes: Innovaciones en el modelo productivo y de negocios para
integrar y agregar valor”, quien además es ingeniero agrónomo e
investigador de INIA Kampenaike. “Un aspecto muy importante en el
proyecto es la evaluación de la calidad de carne de la marca definida
Ternera Magallánica, la cual se evaluará en laboratorio con datos duros,
objetivos y científicos, pero también en paneles de expertos y paneles
de consumidores”, dijo.

Paula
Orellana, representante de FIA en Magallanes, indicó que “la innovación
no sólo implica crear un nuevo o mejorado producto, sino que éste debe
llegar al mercado, a la mesa de los consumidores. Es por esto, que en
FIA estamos orgullosos de apoyar este proyecto, que a través de la
integración investigador-productor-comercializador, logra agregar valor a
un producto regional, creando un nuevo nicho de mercado de carne de
vacuno Premium”.

Es
el caso de lo que se está realizando en Punta Arenas, con la
colaboración de Inacap y los estudiantes de la carrera de Gastronomía y,
por supuesto, la participación de personas naturales que se sumaron de
manera voluntaria a dicho cometido. Las evaluaciones con expertos, por
otro lado, se realizan en el laboratorio y de esa parte se encarga el
médico veterinario, Ph.D. e investigador de INIA Remehue (Osorno),
Rodrigo Morales, también conocido coloquialmente como el “Doctor Carne”.

Con
respecto a la actividad, esta consistió en que cada participante evaluó
sensorialmente cuatro tipos de carne de vacuno de diferentes orígenes:
Paraguay, Argentina y Chile, novillo regional y Ternera Magallánica.
Para ello, se les entregó a cada uno pocillos rotulados con un código de
tres dígitos, para que los investigadores puedan identificar la
procedencia de la carne; en su interior iban dos cubos de lomo vetado de
igual cocción y sin condimentación. Posteriormente a la degustación,
los comensales debieron llenar una encuesta que busca caracterizar a los
participantes y su evaluación respecto del alimento probado.

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