La
doctora Cristine Trevisan estudió biología en la Universida de do Vale
do Rio dos Sinos (Unisinos), en São Leopoldo, Brasil. Realizó su
maestría y doctorado en la misma institución, en el programa de
postgrado en geología.
En
diciembre de 2018 se incorporó, vía concurso, al Departamento
Científico del Instituto Antártico Chileno (INACh), y durante enero
integró su primera expedición científica antártica (ECA 55) organizada
por INACh, con el propósito de colectar helechos fósiles para el estudio
que se encuentra realizando.
La
doctora Trevisan, durante su tesis doctoral, formó parte del equipo de
paleontólogos liderado por el doctor Marcelo Leppe, director del INACh,
quien durante una expedición hecha el año 2007 a la isla Livingston,
había hallado aproximadamente sesenta ejemplares de helechos. Uno de
ellos capturó la atención de la investigadora: “Se trata de un fósil muy
interesante, ya que posee una estructura reproductiva un poco distinta a
la de otras especies de helechos”, comenta la profesional, ante la
motivación que la llevó a profundizar en la comprensión del origen de la
flora del hemisferio sur.
El
primer muestreo antártico de Trevisan, fue en el mismo sitio donde se
colectaron los helechos que llamaron su atención años atrás, la isla
Livingston (Shetland del Sur). Este trabajo se desarrolló en
colaboración con científicos del Programa Antártico Búlgaro (BAI, por su
sigla en inglés). Resalta el esfuerzo colaborativo de ambos programas,
lo que permite ampliar las posibilidades tanto espaciales como de un
trabajo multidisciplinar. En la isla Livingston, hay presencia española y
búlgara, este primer contacto ya permitirá concretar nuevas instancias
en el futuro, espera la paleobotánica.
Trevisan
realizó su expedición junto a los geólogos Stefan Velev y Kamen Bonev,
de la Universidad de Sofía, y Safak Altunkaynak, de la Universidad
Politécnica de Estambul, en Turquía. Además de ellos, había un físico,
Tsvetan Parov, quien se dedicó a un proyecto diferente. “Fue
indescriptible, y estar ahí fue muy gratificante”, recuerda la
profesional, sobre su primera vez en el continente helado. “La Antártica
requiere de un esfuerzo logístico que pueda asegurar un espacio de
trabajo cómodo. Yo había trabajado con muestras desde hacía diez años,
pero no había ido. Trabajar con ellas en laboratorio es una cosa, pero
en terreno es otra. Yo solía imaginarme lo que rodeaba a un ejemplar,
pero estar ahí es muy, muy enriquecedor”, señaló.
Los helechos
Los
helechos para su reproducción asexual producen esporas, en esporangios
ubicados en la parte de atrás de las hojas. Sin embargo, en los
ejemplares encontrados por el doctor Leppe el 2007, esta estructura no
se encuentra ahí, sino que está en una ramificación aparte.
Además,
para que los helechos, en su mayoría, puedan existir, se requiere de
calor y de humedad. En la actualidad, puede observarse su presencia en
todo tipo de ambientes, particularmente en las zonas tropicales, donde
habitan con una mayor diversidad: “Por ejemplo, si tu caminas hoy por
Brasil y te topas con un árbol, no sería extraño que al observar el
tronco, estés viendo, al menos, seis especies distintas de helechos”,
afirma Trevisan.
Los
helechos han poblado la Tierra desde el período Devónico, hace unos 400
millones de años. Tras ellos, las coníferas (como las araucarias,
mañíos y cipreses), inauguran la reproducción sexual en plantas, con la
producción de semillas desnudas. Finalmente, las angiospermas, o plantas
con flores, surgen a partir del Jurásico, con semillas cubiertas por un
fruto.