Sus
últimos meses en la educación media está viviendo Isabel Shimizu (17
años), estudiante de cuarto medio del Liceo Experimental de Punta
Arenas. Nacida en Santiago, pero en el año 2010 junto a su familia se
trasladaron hasta la capital magallánica.
“Mi
madre recién se está acostumbrando al frío”, confidencia Shimizu en
entrevista en el programa “Todo Noticias” de Pingüino Multimedia. “Es un
lugar familiar, se puede salir con tranquilidad. En Santiago es más
peligroso”, confiesa.
Su
madre es chilena y su padre es japonés. De ahí forjó un carácter como
persona capaz de asumir retos como es el encabezar del Centro de Alumnos
del Liceo Experimental desde el año 2018.
“Hemos
hecho varias cosas como cambio de reglamento. Ha sido una experiencia
bacán. Nos hemos mantenido porque hemos cumplido con las cosas que nos
proponemos, le hemos dado a entender que la opinión de ellos si les
importa. A uno la escogen y si lo eligen es porque estamos dispuestos a
ayudar, escuchar y a solidarizar”, señala.
En
la conversación, admite que disfruta mucho de las actividades que se
realizan dentro del colegio y da a entender que el éxito de la gestión
como dirigente depende del aspecto colectivo. “Tenemos en cuenta que, si
como equipo no funciona bien, el trabajo va a ser mediocre”, añade.
Aclara
que no existen privilegios dada su cercanía con los profesores y
funcionarios del establecimiento. “Tenemos más contacto en comparación
que el resto de mis compañeros, porque somos el intermediario. Tenemos
que generar ese lazo, pero nunca hubo trato especial, porque en el liceo
todos somos iguales”, es el mensaje. En la actualidad, el liceo cuenta
con clases hibridas.
Pandemia
Cuando
se decretó la emergencia sanitaria por el Covid-19, Shimizu no le dio
mayor importancia al tema: “Reconozco mi ingenuidad. Cuando vi las
noticias, me dije que ‘esto no va a llegar a Punta Arenas’. Salimos de
vacaciones esas dos semanas, pero siguió el tiempo, las clases estaban
como más o menos e igual fue chocante. Fue un año difícil porque todos
mis compañeros teníamos una situación distinta. Creo que el apoyo en la
casa y de nuestros amigos fue vital”, declara.
Al
principio, las tareas eran enviadas por el correo. Después les
integraron el classroom, el cual tuvieron que aprender varias
innovaciones tecnológicas mediante un proceso gradual. Dice que “recién
en el segundo semestre le tomamos más confianza al método”. Mientras
trataba de cumplir sigilosamente la cuarentena en su hogar, convivía con
el temor a no contagiarse a adaptarse a este nuevo estilo de vida, con
estrés. A pesar del esfuerzo, asume que en tercero medio no tuvo el
aprendizaje deseado.
“El
año 2020 no me aportó mucho académicamente. Lo he conversado con mis
compañeros. Y no es por la falta de apoyo, sino porque no tenía
normalizado esa nueva cotidianeidad. Ahora tenemos que generar ese
balance”, explica.
También destacó la labor de los profesores, señalando que “siempre estaban pendientes de que aprendiéramos, de resolver
nuestras dudas y siempre crear novedosos métodos. Creo que los
profesores de mi liceo tienen mucha vocación. Y se frustran porque no
pueden entregar el todo de si mismo por algo que no depende de ellos”.
Pese
a la distancia social, en su condición de dirigente de los estudiantes
logró realizar algunas actividades. “Nos reunimos online con los
compañeros para saber que cosas deseaban realizar. Hicimos campeonatos
de videojuegos. Celebramos el día del profesor y el asistente de la
educación. Además de concurso de arte. Con harto ingenio nos pusimos a
hacer cosas”, valora.
Pero
también hay cosas que rescatar en esta pandemia. “Uno se empezó a dar
cuenta que había actividades que uno lo le tomaba mayor peso y ahora son
importantes. Por ejemplo, la expresión de las personas. También la
música y el arte que antes no tenía demasiada importancia y ahora nos ha
ayudado a seguir de manera saludable el proceso de encierro”, agrega.
Asume
que no tiene definido qué carrera estudiar, pero adelanta que “me
gustaría viajar y expandir mis límites. Quizás viajaré a diversos puntos
del mundo, pero me gustaría volver acá”.
Independiente
que, si llega a concretar ese anhelo, Isabel Shimizu tiene claro que
cada desafío que tiene en mente se debe afrontar con la frente en alto y
con el enfoque que el resultado será exitoso.
“Hemos
vivido momentos malos, pero hay que pensar en las cosas buenas, pero
con perseverancia siempre se puede”, afirma con convicción.