El
pasado jueves se hizo efectiva la toma de la Universidad de Magallanes
(UMAG) por la autodenominada “Jauría Feminista”, lo que fue realizado en
forma de protesta para no compartir más espacios con sus agresores, lo que involucra -según ellas mismas señalaron- a “alumnos, docentes y funcionarios”.
Posteriormente,
el equipo de Rectoría de la institución de educación superior se reunió
durante el viernes con el colectivo feminista para abordar temáticas
demandadas, con la idea de poner fin a la toma.
“La
rectora está presta para el diálogo con nosotros. Tuvimos algunas
respuestas a nuestras peticiones, pero lamentablemente no todo pasa por
ella. Nos molesta que tengamos que hacer este tipo de cosas para que nos
escuchen. Tomarnos una universidad a ninguna nos conviene porque
estamos poniendo en riesgo nuestro futuro”, indicó Victoria Jara,
adherente a la toma y quien participó en la marcha.
En
ese ámbito, la rectora (s) de la UMAG, Gabriela González se reunirá la
próxima semana con los directivos para ver posibles soluciones a estas
demandas.
Marcha feminista
En
cuanto a la jornada de ayer, cerca de 30 adherentes a la marcha
feminista llegaron desde las 16,00 horas a las afueras de la UMAG tras
el llamado a “todas las mujeres y disidencias a manifestarse”. En la
instancia expusieron mensajes por medio de lienzos, indicando que
esperan que la casa de estudios sea “un espacio seguro” y que “en la
UMAG nos violan y acosan. No más impunidad”, entre otros.
“Decidimos tomarnos la universidad por acoso, violaciones y vulneraciones
que nos están pasando a las alumnas. Nuestras demandas son estudiar en
un espacio tranquilo, donde no nos tengamos que encontrar a nuestro
abusador nunca más. Esperamos estar en un lugar seguro”, indicó Gabriela
Mancilla, quien también asistió a la marcha.
Esta
marcha involucró la ocupación discontinua de la vialidad de la Avenida
Manuel Bulnes, lo que provocó en más de alguna ocasión la irritabilidad
de los automovilistas, lo que de igual forma no pasó a mayores.