Jorge Escobar, tío-abuelo de Tomás y único imputado por el cargo de homicidio calificado, quedó en libertad

Un
cambio sustancial dio el caso de Tomás Bravo, luego de que en la
audiencia de formalización -que se llevó a cabo el martes- el Juzgado de
Garantía haya rechazado las medidas cautelares solicitadas por la
Fiscalía y querellantes, dando por efectivo que el principal imputado,
Jorge Eduardo Escobar, quedara en libertad. Además, de una investigación
establecida de seis meses.

Posteriormente,
la jueza acogió la apelación del fiscal y dejó en manos de la Corte de
Apelaciones de Concepción la situación del imputado, quien permaneció
detenido en la cárcel El Manzano de Concepción. Sin embargo, el Tribunal
de Arauco desestimó la medida en contra de Escobar, por lo que la
Fiscalía consideró la resolución como un agravio, anunciando que apelará
a la determinación.

Lo
último sucedido, ocurrió durante la tarde de ayer, cuando la Fiscalía
Nacional del Ministerio Público confirmó que el persecutor jefe de
Arauco, José Ortiz, fue relevado de la dirección de la investigación
sobre la muerte de Tomás Bravo (3), encontrado sin vida en el sector
Raqui Bajo el pasado viernes.

“Lo
que ocurrió aquí es extraño, ya que todos pensamos que habían pruebas
que eran contundentes. Habían datos que tenía el fiscal y que eran
relevantes y desconocidos, sin embargo, él se basó lamentablemente en
declaraciones. Es extraño esto porque él es un fiscal regional y hay
varias cosas que uno no sabe que han pasado”, comentó Claudio Carrera
Doolan, sicólogo forense.

Desde
ahora, por decisión del fiscal nacional, Jorge Abbot, la fiscal
regional del Biobío, Marcela Cartagena, será quien desde ahora dirija la
investigación que busca esclarecer la muerte del menor, a un día de que
se rechazara la prisión preventiva para Jorge Escobar, tío-abuelo de
Tomás y único imputado por el cargo de homicidio calificado.

Con respecto
de las pruebas y a las determinaciones que realizó el ex persecutor de
este caso, Claudio Carrera fue enfático. “La confesión dejó de ser la
reina de las pruebas hace 30 años. Hoy no existe eso, ya que
independiente de que la persona confiese o no, las pruebas siempre
tienen que ser de carácter científico”, señaló.

Asimismo,
agregó que “en el caso de las declaraciones, vi que se basaban en una
técnica alemana que tiene que ver con un análisis de contenido basado en
evidencia o en criteri
os, que se llama CBCA (la técnica más empleada para evaluar la veracidad de las declaraciones verbales)”.

Mientras
que, en el caso de los adultos, se realiza un informe que es de
personalidad. “La PDI eso lo hizo y al parecer no pudieron llegar a una
conclusión final, porque lo único que ahí uno hace es determinar si esa
persona podría potencialmente cometer un acto así o si esta persona
podría fantasear la respuesta”, dijo.

No
hay pruebas que vinculen o acrediten que su tío-abuelo sea culpable de
algún delito. Sólo hay presunciones, y hasta el momento no hay
evidencias científicas, por eso es que se ha rechazado la prisión
preventiva. Asimismo, las heridas de rasguño de “Tomasito” y del
tío-abuelo tampoco coinciden en el período, lo que también fue tomado
como un elemento importante para determinar su participación en estos
hechos.

“Hay
muy poca información del tema, según lo que se ha sacado a la luz. Hubo
mucha tecnología en el caso, es el primero donde se utilizó tanta
tecnología y podríamos decir que no tuvo un alto grado de resultado”,
indicó de manera crítica Carrera.

No
obstante, igualmente, también señaló que estos casos son complejos:
“Hay mucha presión de querer obtener la prueba, y por lo general, no
aparece así simplemente. Las pruebas que se vendrán ahora debieron
haberse pensado y lo ideal es que hubiera pasado una semana más para
armar completo el caso. Hay que encontrar sólo de estas para que se
desarme toda la hipótesis del caso”.

Crimen de “La Calchona”

Con respecto de antecedentes de casos que hayan dado un vuelco
parecido en sus resoluciones, decidimos preguntarle directamente a
Carrera, excapitán del OS7 de Carabineros y ex administrador del
Cementerio Municipal Sara Braun de Punta Arenas. ¿Usted tiene recuerdos
de casos que hayan tenido vuelcos parecidos? ¿Algunas resoluciones
polémicas para la opinión pública y que involucren homicidios a menores
de edad?

“Está
el caso de la Calchona (María Soledad Opazo), el que se dio el 25 de
junio de 1989. Este caso tuvo que ver con el cadáver de una joven de 17
años, la cual apareció desnuda y con más de 20 puñaladas, en un canal en
Talca. La adolescente arrastraba una serie de abusos. Los tres jóvenes
pobladores fueron condenados por el homicidio. Sin embargo, tras haber
cumplido cinco años presos, fueron absueltos. Lo que ocurre ahí, es que
se debe hacer un nuevo juicio y dejar sin efecto la orden de detención.
Por eso es que el sistema es tan exigente en la rigurosidad de las
pruebas, porque pasa que hay una duda razonable, en la que es preferible
tener un criminal responsable que esté suelto que un inoce
nte detenido”.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS