Julio Cepeda, el argentino que recorre América a punta de tango, llegó a Magallanes en su casa rodante

A sus
74 años, Julio Cepeda recorre el continente latinoamericano junto a su
esposa Cristina Isabel Paccioretti, haciendo lo que le apasiona, cantar
tango y como dice el lema de su casa rodante, “sembrando cultura y
cosechando amigos”. Hace unos días llegó hasta Punta Arenas, donde ha
compartido escenario en eventos privados para amantes de su género y en
Pingüino Multimedia, tuvimos la oportunidad de conocer más de su
historia, marcada por el esfuerzo y las nuevas oportunidades.

Aunque
el tango es la música de su vida, fue recién a los 50 años que el
argentino retomó su pasión de juventud y comenzó a cantar, logrando
grandes premios a nivel nacional e internacional.

Cosquín a los 50

Fue
en 2011 cuando Julio ganó la categoría de tango del denominado “Pre
Cosquín”, la competencia del Festival Cosquín Rock realizado en la
Provincia de Córdoba, y que es uno de los más grandes e importantes de
América Latina. En ese entonces, este oriundo de la ciudad santafesina
de Rafaela ya tenía sesenta y dos años, pero lejos de estar pensando en
una pro
nta
jubilación, Julio ya contaba con un fallido intento previo en el mismo
certamen, donde años antes no logró ganar porque cantaba demasiado
parecido a Julio Sosa.

Pero
a pesar de la momentánea desilusión, dicha semejanza avalada por aquel
panel de jueces era para él un halago y un aliciente, mal que mal, “El
Varón del tango” había sido su ídolo de juventud y a él le unía una
historia: tras conocer la muerte de su artista, producto de un
accidente, dejó de cantar por años. “Hice mi vida, me casé, tuve hijos,
nunca más canté, ni siquiera delante de mis hijos en casa, nunca les
incité a escuchar tango siquiera”, porque para él, con Sosa h
abía muerto el tango, dejándole solo el dolor en el corazón.

Cantando para no llorar

Pero
fue durante la crisis de 2001-2002, cuando durante sus jornadas de
trabajo en un galpón haciendo carteles para la Municipalidad de Rafela,
se puso a entonar tangos a viva voz para evadir sus preocupaciones
derivadas de su situación personal de deudas y apremios monetarios, y
también de la crisis generalizada que enfrentaba el país. Y lo
escucharon. “Mis compañeros de trabajo me preguntaban que quién cantaba,
y cuando les decía que era yo me contestaban que por qué no iba a
cantar a los boliches. Y bueno, me empezaron a subir el ego, así que me
animé y fui donde un amigo mío, ya fallecido, experto tanguero, y le
pedí que me tomara una prueba y me escuchara cantar. Lo hice, y quedó
sorprendido.

Fue
entonces que Julio tomó clases de canto con un profesor para aprender
lo básico, por ejemplo, cómo respirar y vocalizar correctamente.

Su
primer entrenamiento lo hizo a sus más de 50 años, cuando comenzó a
cantar en geriátricos y cárceles de la ciudad para poder ir poco a poco
venciendo sus miedos y su pánico escénico.

Hoy,
dos décadas después, Julio tiene la suerte de dedicarse a la que toda
su vida fue su pasión del alma, y de haber ganado importantes festivales
de música como el de Medellín,Colombia, o el Pre Cosquín en Argentina.

Un mensaje

El
artista le envió un mensaje a las personas mayores: “A los hombres y
mujeres que están arriba de los 50, 60, 80 y 90, no terminó nada, sino
vamos a ver qué podemos hacer nosotros para subsistir, para vivir. Esto
de viajar es una forma, pero la persona que quiso estudiar un
instrumento, toque el instrumento, póngale la garra que lo va a llevar a
vivir los últimos años como se le dé la gana, pero hay que intentarlo”,
expresó.

Julio
Cepeda se queda en la región, donde prontamente inicia su itinerancia
hacia Puerto Natales, y desea que más personas puedan conocer y
disfrutar de su trabajo. Para contactarlo puedes comunicarte al WhatsApp
+54 3492 64-9909 o buscarlo en Facebook/Julio Cepeda “La Expresión del
Tango”.

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