La Junta de Vecinos del Cerro de La Cruz ha venido desarrollando una serie de actividades que han favorecido a los vecinos del sector comprendido por un perímetro que va desde Avenida Independencia hasta Avenida Colón y desde Avenida España hasta Zenteno.
En ese sector, a fines del siglo XIX y comienzos del veinte, se desarrollaron trabajos pioneros que ameritaron el apelativo de “Cerro de Las Siembras”, porque era territorio de pequeños agricultores que cultivaban papas, zanahorias y otras hortalizas y cuidaban vacunos, caballos y ovejas, además de aves de corral.
No era malo.
Pero, andando el tiempo y el progreso, la ciudad fue desplazando esas actividades y dio paso, hoy, a un sector residencial, de alto valor urbanístico y patrimonial ya que conserva, prácticamente, los últimos empedrados que se hicieron hace casi ciento cincuenta años, allá por los “locos años 20”.
Hoy, y desde un tiempo, la junta de vecinos del Cerro de La Cruz, integrada por Juan Carlos Mansilla, como presidente; Desiderio Pineda Rivas, secretario, y Mario Seoane, como tesorero, ha asumido la tarea de servir a los residentes en el sector y ocuparse en tratar de dar impulso participativo a un sector en el que residen, mayoritariamente, adultos mayores.
Mansilla explica que, hace poco, ofrecieron un ciclo de cine, en la sede que tienen en calle José Menéndez número 151, el cual tuvo excelente acogida por la calidad del material que estaba contenido en el programa titulado “Paisajes Culturales”.
También anunció que se gestiona y se espera que, finalmente, se materialice, la iniciativa para dotar al Cerro de La Cruz de un servicio de locomoción colectiva mayor que sirva, precisamente, a los adultos mayores que deben dirigirse al Hospital Clínico.
Mansilla adelantó que el recorrido de los buses sería desde General Salvo, Zenteno, Fagnano y Arauco hasta Avenida Independencia, con el fin de cumplir el objetivo social tan anhelado y que “ojalá tengamos tarifa rebajada para nuestros adultos mayores”.
También han planteado la necesidad de que se desarrolle la etapa faltante del mejoramiento de los accesos al Mirador del Cerro de La Cruz, por calle Waldo Seguel, especialmente.
Las escaleras en mal estado y la falta de pavimento dificultad el desplazamiento de vecinos y de turistas, éstos, en su mayoría, adultos mayores “que la sufren para llegar al Mirador” y desde allí admirar el Estrecho de Magallanes, la ciudad y hasta la Tierra del Fuego y otras islas.
Juan Carlos Mansilla, al ser consultado acerca de la seguridad de los vecinos, indicó que hay tranquilidad en el sector y que algunos hechos delictuales que se han registrado son situaciones puntuales.
También señaló que las numerosas antenas de empresas de telecomunicaciones instaladas en el cerro de La Cruz, es responsabilidad de los particulares que han arrendado sus terrenos a esas compañías y debieran estar funcionando de acuerdo a las normas y disposiciones vigentes.
El Cerro de La Cruz hoy día, presenta uno de los más altos niveles de pavimentación de sus calles y de una moderna urbanización.
No se aprecian ni desperdicios ni basuras en sus calles, tampoco hay perros vagos o abandonados por sus amos.
Pareciera ser que el tiempo se ha detenido en un espacio que, aparte de esas singulares condiciones, dispone de la posibilidad de dar un par de pasos y asomarse al Estrecho de Magallanes, desde lo alto; otros pasos más y mirar hacia el norte o hacia el sur de la ciudad y, si se da la espalda al Estrecho y a las lejanas costas fueguinas y de las islas del sur del sur, al Monte Sarmiento, se aprecia la garganta del Río de Las Minas y el bosque magallánico que todavía cubre el Cerro Mirador y la Reserva Forestal Magallanes en todo su esplendor verde.
Que apenas queden un par de trechos del empedrado de otro siglo.
Que haya un par de sitios baldíos.
Que las escaleras de Waldo Seguel, desde España hacia arriba estén semi destruidas.
Que falte pavimento en ambas arterias, en su parte ¿final o inicial?, pasada la Avenida España.
Nada de eso altera ni la tranquilidad ni la belleza de uno de los barrios residenciales más tradicionales de la capital de la Patagonia.