Hace casi tres años Héctor Vargas (44) soñaba con abrir su propia ferretería. Este ingeniero en construcción trabajaba como independiente hace más de 12 años, pero siempre buscando una estabilidad.
“Lo malo de este rubro es que es muy inestable. Sobre todo como se vio en esta pandemia. A veces hay mucha pega y otras veces no. Por eso buscaba tener algo que me pudiera dar un ingreso estable. Y siento que este es el rumbo”, señala Vargas.
El apoyo de su madre
Y con el tiempo, consiguió el apoyo de su madre Graciela, quien le vendió su casa en el sector Río de la Mano para que pudiera ocuparla y abrir su negocio. “Ella primero me la cedió para que pudiéramos empezar las remodelaciones, pero siempre con la promesa de que se la iba a comprar. Gracias al apoyo de ella pudimos iniciar la construcción de esto”, explica él.
Luego de terminar los arreglos para el local, tenían una fecha para su inauguración: marzo 2020.
Y llegó la pandemia…
Pero nunca se imaginó que justo llegaría la pandemia del Coronavirus, lo que lo obligó a retrasar, de forma indefinida, la apertura de su Ferretería Emain (Empresa Magallánica Independiente).
“La pandemia nos pilló de sorpresa y tuvimos que postergar todo esto por unos meses, pero nunca supimos que iba a ser por tanto. Ahí también tuvimos que reinventarnos y realizábamos servicios de limpieza y sanitización. Pero ya estábamos a fin de año y decidimos abrir. Y que este período nos sirviera de marcha blanca, para también ir aprendiendo cómo funcionaba esto”, afirma.
Y vaya que les sirvió.
El pilar de Héctor
Si bien la Ferretería Emain abrió hace casi un mes especializándose en ventas de productos para gasfitería, se dieron cuenta que tenían que ampliarse.
“Con el pasar de las semanas nos dimos cuenta que enfocarnos solo en un aspecto no nos iba a ayudar mucho. Y ahí decidimos abrir al rubro en general. Queremos llegar a empresas, a la gente del barrio y cualquier área que se nos ocurra en el futuro”, dice Vargas.
Actualmente en el lugar trabajan siete personas, donde están incluidas Héctor y su esposa, también ingeniera en Construcción.
“Con ella analizamos todo.. Los dos tenemos experiencia en el rubro y sabemos qué productos sirven para que cosa y para dónde puede ir el negocio. Ella es mi pilar fundamental en todo esto”, confiesa.
Aunque debido a la pandemia, Héctor admite que todavía no puede ser su fuente principal de ingresos. Todavía no logran ser una marca que se imponga sobre las otras y por eso tienen que seguir en el rubro de la construcción para sobrevivir.
Su especialidad y anhelo
“Nosotros todavía estamos metido en el negocio de la construcción y eso es lo que nos permite subsistir por ahora. Nos dedicamos a la aislación poliuretano de manera industrial para grande empresas, sobre todo con la Armada. Así que vamos a seguir con eso hasta que la ferretería nos permita tener los ingresos suficientes para poder vivir de ella”, dice esperanzado Vargas.
Aunque también esta pensando siempre en el futuro.
El plan para un año es poder abrir otra sucursal en el Barrio 18 de Septiembre.
“Ya compré la otra propiedad donde quiero en noviembre del 2021 inaugurar otra sucursal. Lo bueno es que no vamos a tener que pagar arriendo y creo que eso nos permitirá asegurarnos con el lugar. Y por ahora lo pagaremos con los ingresos de la ferretería y con lo otro”, anticipa Vargas.