La historia del magallánico que pinta tumbas de bebés en el Cementerio Municipal

Todos
los años, a comienzo de octubre, el magallánico Alfonso Schoenig, de 56
años, trata de darse un tiempo y dejar a un lado sus labores de
electricista, para dedicarse a una actividad por la que muchos lo han
tildado de “loco”, pero su fe en Dios es más grande que los dichos de
los demás.

Este
natalino se dedica a pintar las tumbas de los bebés que se encuentran
en el Cementerio Municipal Sara Braun de Punta Arenas,
desinteresadamente, sin recibir ayuda monetaria alguna.

Con
más de 13 años cumpliendo esta labor, Schoenig pinta entre 20 y 30
tumbas hasta principios de noviembre, y durante este año obtuvo la ayuda
de una nieta que le llama la atención la labor que realiza su abuelo.

“Hago
esta labor porque hice un compromiso con todos ellos (bebés fallecidos)
y por tener fe en Dios dije que iba a realizar este trabajo. Y resulta
que también lo hago porque si yo llegara a fallecer, me gustaría que
conmigo hicieran lo mismo. Por eso ta
mbién les he inculcado esta labor a mis hijos y nietos”, explicó Schoenig.

En
su testimonio, el magallánico indicó que en su paso cada año por el
cementerio, “hay tumbas que dicen ‘en memoria de sus padres’ y son de
1915 y uno se pone a sacar cuentas, es imposible que haya familiares
vivos. Ahí uno reflexiona y ve el estado de las tumbas y es muy malo que
nadie se haga cargo de ellos”, dijo.

Asimismo,
el electricista, aparte de señalar que esta labor se las ha inculcado a
sus hijos, señaló que “este trabajo yo lo hago de buena fe y voluntad y
con esto no busco recompensa monetaria o algún tipo de interés. Me
siento orgulloso de lo que estoy haciendo. Aparte, yo hice una promesa
con Dios de que si yo ayudo a los demás, que él también me ayude en mi
vida, y ha sido así”, concluyó.


@JesúsNieves

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