Ingrid
Lobos recuerda vívidamente ese momento. “Estaban los dos niños al lado y
no dejaban de hablar, mientras en la tele estaban dando los nombres de
los ganadores”.
Los pequeños Ian, de 6 años, y José, de 11, sus hijos
adoptivos desde hace tan sólo unos meses, esperaban con ansias que Punta
Arenas les diera, una vez más, un nuevo regalo.
Era
de noche y en el estudio de Pingüino Multimedia, había llegado el
momento más esperado del concurso con que la empresa premia a sus
lectores: el sorteo de 10 corderos magallánicos y un flamante automóvil
cero kilómetro.
Mientras
Paola Tapia y Soledad Solo de Zaldívar conducían el concurso, la
familia Lobos Vásquez se había reunido para escuchar el resultado de un
sorteo muy esperado y para el cual habían enviado más de 60 cupones.
“Vivo con mis viejitos -dice Ingrid Lobos-, compramos el diario todos
los días y, sobre todo mi padre, pacientemente durante todos estos meses
había estado juntando los cupones para este sorteo.
Decidimos ponerle
el nombre de los niños a los cupones y, de hecho, justo en estos días,
Julio había comentado que era tiempo de cambiar el auto. Y como ya dos
veces antes nos habíamos ganado una parrillada y otro premio más, había
cierta expectación”, comenta Ingrid Lobos.
“De pronto escuché el nombre José y nada más, no entendí nada,
y entonces sentí a los dos niños al lado que se pusieron a gritar y se
abrazaban muy fuerte, diciendo que se habían ganado el auto. Fue
emocionante”, señala.
Los
pequeños Julio e Ian Latorre gritaban felices por este nuevo logro en
sus vidas. “Estábamos hablando y en eso escuché que decían mi nombre y
me puse a gritar y le di un abrazo muy fuerte a mi hermano”, cuenta
José Latorre, el pequeño nuevo ganador del automóvil cero kilómetro, regalado por Pingüino Multimedia.
Su
madre adoptiva, Ingrid Lobos, explica lo que significa para su familia
este hecho. “Estoy muy contenta, aunque en realidad siempre hemos tenido
suerte en este concurso”, dice ella, quien en 2014, se hizo cargo como
cuidadora de ambos menores quienes permanecían entonces en un hogar del
Sename, en Valparaíso.
Emoción infantil
Para Julio, la alegría de ayer era inmensa. Él y su hermano pasaron
largos minutos en el interior del automóvil, disfrutando la emoción de
estar frente al volante e imaginando quizá muchas aventuras.
Contento
y orgulloso, posó con naturalidad delante del nuevo vehículo de la
familia. Pese al calor del set, se negó a sacarse la chaqueta para las
fotos. “Ya tiene 14 años y quiere taquillar”, dice ella.
Ingrid
cuenta entonces más detalles de la experiencia que han vivido como
familia durante los últimos años. “Ellos son los hijos de una prima y
estaban en un hogar del Sename, en Valparaíso. Hace tres años, logré
sacarlos del hogar y traérmelos hasta acá como cuidadora. Inicié
entonces los trámites para la adopción y con una tremenda ayuda de la
gente de la gente de acá en Punta Arenas que me asesoró en todo, el año
pasado, conseguí que me dieran la tuición de ellos”, indica.
– ¿Es su madre adoptiva entonces?
“Así es”.
José cuenta otras cosas.
– ¿A dónde quieres ir en tu nuevo auto?
“Quiero ir a Natales, con toda mi familia”, dice contento el niño.
– ¿Te gusta Punta Arenas?
“¡Sí!, ¡mucho!”, contesta abriendo enormes sus ojos y extendiendo sus brazos.
– ¿Qué has conocido de esta región?
“Hemos
ido a Puerto Natales que es muy bonito. Allí, hemos ido varias veces y
también fuimos a Porvenir en el ‘trans no sé qué’… recuerda refiriéndose
al día cuando participaron en la inauguración del nuevo transbordador.
Mientras,
el pequeño Ian no paraba de recorrer el set explorando con cuidado y
persistencia lo que había detrás de los sillones del estudio (“había un
cable no más”, dijo), las cámaras y todos los rincones del auto. Desde
allí, cuenta: “Voy a ir a primer año, ahora en marzo y ya me compraron
el uniforme”.
De
José, su madre agrega con justificado orgullo: “Pasó a séptimo año en
la Escuela Manuel Bulnes. Sacó promedio 6,1 en el colegio y le gustan
mucho los dibujos”.
Julio cuenta más al respecto. “Me inspiro mucho en lo que veo en Internet, sobre todo lo que es el cómic y el animé”.
Su
madre admite que el tránsito ha requerido un gran esfuerzo de
adaptación y apoyo profesional para enfrentar este reto. “Somos una
familia sencilla. Yo vivo sola con mis padres y pasamos de ser tan sólo
tres personas a cinco, lo que ha sido un gran cambio en nuestras vidas”.
Ingrid,
quien debió dejar su labor como educadora de párvulos para hacerse
cargo de sus padres, agradece que los difíciles momentos vividos por los
menores en su infancia, van quedando atrás.
Dentro
del automóvil marrón estacionado en el estudio 1 de Pingüino TV, José e
Ian sueñan con nuevas aventuras y viajes y, a lo lejos, Puerto Natales
espera su visita.