La insólita historia detrás de la crisis en la temporada del ostión y que no fue tal

Un
dirigente gremial de la pesca artesanal local, lo explicó ayer con una
sencilla y reveladora frase: “Lo que pasó es que un grupo de dirigentes
que siempre deja todo para el último, fue a la Intendencia para pedir
que se hiciera una fiscalización especial, diciendo que todo se había
atrasado y que estaba en riesgo la temporada del ostión. Pero no era
así, porque la mayoría de la gente ya andaba pescando y con sus equipos
en regla”.

Con
estas palabras, la misma fuente resolvió un acertijo que esta semana
parecía a todas luces increíble: 800 embarcaciones de la pesca artesanal
de Magallanes corrían el riesgo de no hacerse a la mar para participar
en la temporada del ostión, la cual se iniciaba este lunes y que dura
tan sólo un mes.
















“Somos más de 800 embarcaciones las que estamos en esta
situación por culpa de la tardanza de la Armada en realizar la
fiscalización de los equipos de buceo, sin lo cual no podemos hacernos a
la mar”, nos decían enfáticos ocho dirigentes gremiales mientras
esperaban en los salones de la Intendencia, ser recibidos por las
autoridades para resolver esta situación.

Al
día siguiente, Óscar Muñoz, presidente del Sindicato de Armadores del
Pacífico Sur, concurría esta vez a nuestra radio, para plantear el
problema que aquejaba al sector. “Tuvimos un atraso en la fiscalización y
se le pidió al gobernador marítimo normalizar esta situación. Él se
comprometió a fiscalizar los equipos para que puedan zarpar.
Lamentablemente, faltó información y hubo poca concurrencia. Por lo
tanto, el armador que tenga la necesidad de inspeccionar sus equipos de
buceo para zarpar a la temporada del ostión deberá concurrir mañana al
muelle Barranco Amarillo para que el viernes le entreguen el certificado
correspondiente”.

Parecía
una carrera contra el tiempo. Cientos de naves tendrían así tal vez la
última posibilidad para certificar sus equipos y, de este modo, hacerse a
la mar.

Pero…

Concurrimos
al día siguiente hasta Barranco Amarillo y lo que encontramos nos
sorprendió tanto como a los oficiales de la Armada de Chile, encargados
de la fiscalización.

El
teniente (L) Cristián Paredes, capitán de Puerto subrogante de Punta
Arenas y quien había asumido el cargo, recién esa semana, expresó: “En
los últimos tres días hemos realizado una serie de fiscalizaciones de
equipos, primero, el lunes en Barranco Amarillo; luego el martes, en
Bahía Mansa, y finalmente, el miércoles, en Barranco Amarillo. En total,
hemos certificado sólo ocho equipos, por lo que cualquier solicitud
adicional deberá ser tramitada a través de los canales normales”,
indicó.

Parecía entonces que tan sólo un 1% del total de naves había sido fiscalizado y toda la temporada estaba en riesgo.

Y
sin embargo, en el terminal de Barranco Amarillo casi no había
embarcaciones, ni pescadores molestos esperando ser fiscalizados, ni
manifestaciones, ni protestas en las calles o alguien marchando a la
Gobernación Marítima, en demanda de soluciones.

Al
final, ayer, tuvimos la respuesta. Simplemente, la mayoría de las naves
se había hecho a la mar y los que se quedaron atrás pidieron estas
medidas adicionales. Así de insólito.

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