La realidad energética de Chile y Magallanes en un año sin la Mina Invierno

La
matriz energética de Chile y del Mundo tienen aún, una alta dependencia
de los combustibles fósiles, sin perjuicio del rápido crecimiento de
las energías de tipo eólico y solar, que se han agregado a otras
renovables como la hidroelectricidad, de larga historia en nuestro país.
Es así que el carbón, para el año 2019, representó un 36,9 % de la
energía eléctrica generada en Chile y el 39,2 % a nivel mundial.

Proyecciones
realizadas por la Agencia Internacional de Energía (IEA) para el año
2040, considerando distintos escenarios de intensidad y velocidad en la
incorporación de energías renovables y eficiencia energética, que buscan
reducir la generación de gases efecto invernadero, muestran que el
carbón seguirá siendo un actor relevante en la generación de energía
primaria y también en la matriz de energía eléctrica en el mundo.

Si
bien Chile ha adoptado un plan de descarbonización de la matriz
energética, en particular para la generación de electricidad, cuyo
objetivo es contribuir a la meta de neutralidad en carbono hacia el año
2050, es importante ser cuidadoso con los plazos en que se pretenda
eliminar la presencia de los combustibles fósiles y en particular del
carbón, con el objetivo de evitar efectos indeseados que podrían afectar
la estabilidad del suministro de la energía eléctrica, como también su
precio, variable que afectaría directamente a la economía de los
hogares, a la industria en general, así como también la confiabilidad
para las inversiones futuras.

Alemania
es un buen ejemplo en el análisis y proyección de desarrollo sostenible
y el consumo de energías de diversos orígenes. La denominada Revolución
Energética (Energiewende) corresponde a una estrategia energética y
climática a largo plazo, baja en emisiones en carbono, basada en las
energías renovables y la mejora de la eficiencia energética, como ejes
principales.

Presente del carbón

El
año 2020, a pesar de la menor actividad económica resultante del
impacto del Covid en Chile, el carbón aportó con la generación del 34,7%
de la energía eléctrica utilizada en el país, para lo cual se importó
poco más de 10 millones de toneladas de carbón, siendo sus principales
proveedores Colombia (6,5 millones de toneladas) y Australia (2,0
millones de toneladas).

A
nivel regional, y como consecuencia directa de las restricciones
impuestas por el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia a la
incorporación de tronaduras en Mina Invierno, método ampliamente usado
en minería, que culminaron con la anulación, en agosto de 2019, por el
mismo Tribunal, de la respectiva Resolución de Calificación Ambiental,
se llegó a la detención total del desarrollo minero-portuario en Isla
Riesco, paralizando la explotación y desarrollo del abundante recurso
carbonífero magallánico, y fuente laboral de calidad que daba el
sustento directo a más de 1.000 familias, y, como es usual en la
minería, generaba trabajo adicional de entre 2 y 3 veces el empleo
directo para la Región de Magallanes.

Es
así que hoy estamos siendo testigos de la implementación de una serie
de medidas asociadas al cierre de la operación minero portuaria de Mina
Invierno, una de las cuales consistió en la venta de 15 camiones mineros
de alto tonelaje, los que paradójicamente van con destino a la mina de
carbón Foxleigh, en el distrito de Queensland, Australia, país que en al
año 2019, produjo 503 millones de toneladas de carbón (6,3% de la
producción mundial) y de las cuales exportó 393 millones de toneladas
equivalente, al 28% de las exportaciones mundiales.

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