La realidad vulnerada de niños, niñas y adolescentes en Magallanes

En
la Región de Magallanes la cantidad de delitos sexuales ingresados por
imputados conocidos más los desconocidos hacen una sumatoria de 148
denuncias en el primer trimestre de 2023, comprendido entre enero y
marzo.

Desde
el 2017, trabaja el Programa Especializado en Explotación Sexual
Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes (Escnna), a cargo de la ONG
Raíces Magallanes. Previamente, casos de esta índole eran tratadas por
programas de intervención especializada, sin embargo, al visualizar esta
realidad a raíz de casos específicos nace la necesidad de cubrir a
nivel regional.

Hoy
en día mantienen 41 casos, que van desde los 8 a los 17 años. Posterior
a esa edad, entrada la etapa de adultez se cierran las medidas de
protección, lo que muchas veces interrumpe los procesos de intervención.
No obstante, el programa contempla la entrega de habilidades y
herramientas para que niños, niñas y adolescentes (NNA) pueden
desempeñar actividades de forma independiente en el futuro, sin
necesidad de depender de otros.

Indicadores de riesgo

Paula
Farmer, trabajadora social y encargada técnica del Programa de
Protección Especializada en Explotación Sexual Comercial Infantil de la
ONG Raíces Magallanes, señaló que “para nosotros como programa,
establecemos indicadores de riesgo en torno a la Escnna. Por ejemplo,
niñas que han tenido trayectorias esc
olares
de manera irregular como deserción escolar o altas repitencias, temas
de consumo de alcohol, de drogas, situaciones de salud mental como
diagnósticos psiquiátricos. A nivel familiar, hay situaciones de
maltrato, de violencia intrafamiliar o han tenido trayectorias en la
red, ahora Mejor Niñez, antes Sename, que han pasado por programas en
definitiva por estas mismas vulneraciones que han sufrido”.

Farmer
explica que muchas veces los menores no tienen contención en sus casos,
por lo que aparece este tipo de adultos abusadores a entregárselas.

La
comisaria Jéssica Jerez, jefa de la Brigada Investigadora de Delitos
Sexuales (Brisex) Punta Arenas, se refirió a las formas de detección de
agresiones sexuales. “Una agresión sexual se puede detectar ya sea por
observación directa del hecho, porque el NNA lo devela o por la
aparición de indicadores. Sin embargo, ningún indicador por sí solo, da
cuenta de una situación abusiva”.

“Aunque
existen indicadores físicos, emocionales, conductuales, es necesario
considerar que en un gran porcentaje de las situaciones de agresiones
sexuales contra NNA, no existen señales físicas. Por ello, es importante
la detección de indicadores emocionales y/o conductuales. Cambios
bruscos de conducta: inhibición o agresividad”, agrega Jerez.

Algunos
indicadores emocionales conductuales, menciona la comisaria Jerez, son:
“Rechazo o miedo a alguien en forma repentina, por lo general a un
adulto, escasas relaciones con sus compañeros, resistencia a desnudarse
y/o bañarse, resistencia al contacto físico, aparición de temores
repentinos,
sexualización reiterada en sus conductas e irritabilidad o alteración de la vinculación con adultos”.

Víctimas

Paula
Farmer comenta que en muchos casos, al haber un intercambio o
transacción, se lleva a la falsa idea de que el menor es consciente de
sus vulneraciones, las aceptan y permiten, ya que buscan el beneficio
del explotador, lo que incluso, a veces, es avalado por el entorno,
culpabilizando a las víctimas.

“Muchas
veces cuando ingresan al programa no se visualizan como víctimas,
porque la relación que establecen con estos adultos es de seducción. Y
este adulto les hace creer, desde una relación de poder, que ellas
tienen como un control. Entonces, ellas sienten que tienen un falso
control. Lo llaman, él va. Le piden plata, el adulto se la da. Siempre
está asociado en definitiva a una transacción, porque en algún minuto,
ese adulto le va a pedir una relación sexual a cambio”.

“Es
ahí en definitiva donde se da esta vulneración en la esfera sexual.
Porque el adulto además se da el tiempo de conocer esta vulnerabilidad,
saben que tienen consumo de drogas o de familias que tienen dificultades
y a partir de eso va conociendo a la víctima hasta poder acceder a
ella, por eso se llaman explotadores o depredadores”, concluye Paula
Farmer.

Francisca
Araya, terapeuta ocupacional de ONG Raíces, menciona que “la idea del
programa es interrumpir las dinámicas de Escnna y lograr que las chicas y
chicos que estén ingresados, tengan autonomía e independencia en sus
actividades de vida diaria, en sus ocupaciones, que no dependan de estos
adultos. En este contexto, nosotros trabajamos desde incluir
actividades y ocupaciones positivas en las rutinas, que puedan
interrumpir estas dinámicas, como también el apresto laboral, la
realización de cursos de oficio, especialización de estos chicos.
Nosotros hacemos acompañamiento en el tema escolar, para asegurar que
los chicos terminen la enseñanza media y que puedan continu
ar con estudios superiores”.

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