La
pandemia dejó al descubierto una enfermedad que estaba “bajo la
alfombra” y que poco a poco se tomó la agenda social. La salud mental se
encuentra ahora en la prioridad de todos los chilenos y todas las
personas que habitan este país.
Gran
parte de la población se dio cuenta que una “mente sana” es capaz de
lograr cualquier cosa. Pero estos dos años de encierro también afectaron
a los escolares, y no solo a los niños sino también a sus profesores,
asistentes, padres y apoderados.
Esa
falencia la detectó la Fundación Procultura, que en su gira por la
Región de Magallanes, realizó el Primer encuentro Salud y Educación.
“Aulas hospitalarias: humanizando la salud en Magallanes”, dictada por
su director ejecutivo, Alberto Larraín.
Larraín
también es siquiatra y académico de la Universidad Autónoma.
Constantemente a través de su cuenta personal de Twitter
@albertolarrains, habla de la importancia de la salud mental en la
población.
– ¿Cómo la salud mental y la educación han impactado en las aulas de Magallanes?
“El
cerebro que hoy día están teniendo las personas, no es el mismo que
teníamos antes de la pandemia, porque han habido modificaciones
importantes en el contexto de un estrés prolongado de dos años, y eso ha
generado que aproximadamente el 60% de la población de infancia y
adolescencia tenga algunos problemas de aprendizaje, y además ha
generado el incremento de patologías de salud mental en distintos
niveles, cuadros depresivos, intentos de suicidio y ciertas condiciones
de violencia que hacen que el contexto global de salud mental sea más
complejo”.
– ¿Cómo se puede disminuir estos factores?
“Lo
primero que tenemos que lograr hacer es educación respecto de lo que a
la población le está pasando, identificar sus emociones y cómo poder
aumentar su bienestar y entregarle herramientas para generar
autocuidado. En ese contexto, cuando tengo cubierto el abordaje
personal, emocional y autocuidado yo puedo ayudar al resto, y también
pesquisar banderas rojas que pueden significar ciertas dificultades
respecto de lo que está pasando”.
– ¿Y cuáles son esas banderas rojas?
“La
más importante que uno tiene que ver es la debilidad emocional, cambios
conductuales importantes y episodios de crisis de pánico o que
eventualmente se tenga de manera franca ideas de muerte”.
– ¿Cómo se aborda este tema que está prácticamente invisibilizado, se puede abordar con especialistas o directamente en el ambiente escolar?
“Todos
esto no requiere necesariamente ser abordado desde el punto de vista de
un siquiatra, pues un médico general, sicólogo o pediatra pueden hacer
una primera aproximación desde el punto de vista de salud mental. Lo que
nosotros estamos haciendo en la fundación a lo largo del país es
trabajar ciertas mediciones de salud mental para que el colegio sepa
cuáles son los indicadores que tienen los distintos niveles y nuestra
expectativa es partir el próximo año en Tierra del Fuego”.
– ¿Y cuándo empezarían?
“La idea es partir en marzo del próximo año con Tierra del Fuego. Una de las primeras comunas en realizar esta medición”.
– ¿Por qué Tierra del Fuego?
“Porque
la fundación tiene su trabajo primordial en Primavera, Porvenir y
Timaukel y es donde estamos desarrollando el trabajo más intenso desde
hace seis años”.
– Imagino que ustedes han hecho un análisis de la Región de Magallanes. ¿Cómo ven el ambiente escolar de la región?
“No
es distinto de lo que está viviendo el país, lo que sí está muy
identificado y nace a partir de una mesa de trabajo del Gobierno
Regional donde se han identificado las principales brechas, es que la
región tiene dos brechas muy significativas en prevención de suicidio y
trastorno del espectro autista. Y a raíz de esta detección y
priorización que genera la región, hoy día se están abordando dos
programas que esperan ser financiandos por el Gobierno Regional en los
próximos meses, que va a permitir que Magallanes sea la primera región
con un programa de abordaje integral a las condiciones de espectro
autista, liderado por el Centro de Rehabilitación. Y también va a ser la
segunda región que va a tener un programa de prevención de suicidio
integral, nosotros vamos a ayudar a hacer la contraparte técnica a todo
este proceso”.
– Para ello también se debe capacitar a los profesionales. ¿Ya los tienen captados?
“Aún
necesitamos las últimas aprobaciones del programa a partir de las
iniciativas del ministerio. El programa tiene un programa de
capacitaciones para los profesionales que vayan ingresando y eso puede
ayudarnos a empezar a disminuir esas brechas”.
– En el contexto en que nos encontramos ¿Por qué están importante la armonía en el entorno escolar?
“Tiene una injerencia directa en el bienestar que estoy teniendo. Es difícil pensar tener un bienestar
en mi día a día si no logro estar en sintonía con el entorno,
compañeros, docentes, y espacio físico. En ese contexto, el poder
generar estas estrategias que disminuyan el estrés y generen mejor
convivencia escolar ayudan a disminuir la prevalencia de enfermedades
mentales de la población”.
– Más allá de la pandemia, por qué considera que han aumentado estos problemas. Hablo de violencia escolar, bullying…
“El
estrés prolongando que puede llegar a tener una persona, uno de los
factores que genera dentro de la dimensión emocional es que aumenta la
irritabilidad, es decir, las personas son menos tolerantes a lo que
están viviendo día a día, y eso en la dimensión interpersonal aumenta
los conflictos. Es difícil separarlo de la pandemia porque el efecto que
está generando el estrés, es la pandemia”.