Las bajas ventas y el calor tienen en jaque a las artesanas puntarenenses

Es un edificio hermoso por dentro, pero un tanto oculto por fuera y su
frontis da a la calle 21 de Mayo, que desde Paraguaya hasta Independencia
parecer haber sido bombardeada y exhibe uno de los pavimentos más dañados y con
más hoyos de Punta Arenas.

En ese edificio funcionan con mucho esfuerzo una treintena de locales,
cuyas propietarias se dedican a vender sus artesanías, sus tejidos, sus
adornos, confeccionados con sus propias manos y, en su mayor parte, con
materiales propios de la región más austral de Chile. “Aquí no vendemos
productos chinos, por ejemplo, aunque estamos autorizadas para hacerlo en un
porcentaje chiquito”, explicaron.

Todas ellas coincidieron en que ésta ha sido la temporada más baja en
ventas de los últimos tres años, aunque indican que el número de visitantes ha
aumentado, “pero los gringos son apretados y el que en verdad compra nuestras
creaciones es el turista nacional”, añadieron.

El calor agobia

Pero ese no es el único problema, porque este verano ha sido caluroso
y como el edificio que las cobija tiene un diseño bastante discutible, al
carecer de ventanas y ventilación, “cuando hay sol, a eso de las tres de la
tarde, por ejemplo, en el segundo piso hemos debido soportar temperaturas que
se han acercado a los 50 grados, aunque parezca increíble o exagerado”, y como
prueba muestra la foto tomada con celular del termómetro.

“Los turistas que buscan llegar a los locales del segundo nivel se
devuelven a mitad de la escalera o hacen visitas rápidas, cortas, miran, no
compran y se van en busca de aire fresco”, explicaron Rita, Gloria, Eliana y
Lidia, quienes indican que de los 33 locales, por estos días hay ocho cerrados,
“están en las ferias, por ejemplo, porque allá venden más”.

Temporada irregular

Dori Nancy Araya, Tamara Mansilla y Eliana Andrade, del primer piso,
coincidieron en indicar que hasta aquí la temporada ha sido de regular para
abajo y Dori formuló un llamado a los guías para que lleven más visitantes a
conocer el Centro Artesanal de Punta Arenas, “que se pongan la mano en el
corazón y nos ayuden”.

Tamara, en tanto, reconoció y agradeció la presencia de turistas
nacionales, porque a los turistas “gringos” y asiáticos los califica como
“apretados” y “no compran artesanías”, al contrario de los turistas chilenos
que sí lo hacen.

Piden apoyo

Eliana Andrade reitera que “estamos haciendo patria”, que necesitamos
apoyo municipal y de la comunidad para mantener funcionando este centro de
ventas de artesanías regionales. Además, dice que les gustaría ver a las
autoridades municipales por el local, a los residentes de Punta Arenas y a los
visitantes que llegan a disfrutar de la gastronomía regional en el mercado
municipal de al lado, con sus restaurantes y puestos de venta de productos del
mar austral, siempre exquisitos y bien preparados.

Todas las artesanas afirman que “hay días buenos, otros malos y otros
muy malos”, pero siguen allí, aferradas a la esperanza de que con la
instalación de ventiladores adquiridos con sus esfuerzos harán más grata la
visita de los turistas -chilenos y extranjeros- y que éstos sigan aumentando
cada día.

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