Juan González, de 76 años, (cariñosamente apodado como “El Huaso”
porque aún corre el toro y prepara caballos corraleros) sufre, como todos los
vecinos del pasaje Goleta Ancud, entre calles Angamos y Condell, la presencia
de borrachos, drogadictos y vagos que, especialmente los fines de semana,
saltan desde la vereda del pasaje al interior del que fuera el Hospital
Regional de Magallanes hasta hace unos cinco años, después de lanzar piedras,
romper vidrios y gritar a altas horas de la noche.
“Vivir aquí no es muy grato. Hace un tiempo quebraron uno de los
vidrios de mi casa y reponerlo costó 75 mil pesos. Derribaron un cerco y yo
volví a colocar y clavar las tablas rotas. Es que la juventud se ha puesto
“penca”: no respetan nada ni a nadie”, manifestó muy molesto González.
“Pésimo”
Y la pregunta se repite y esta vez responde la vecina Sonia Barra:
“Vivir aquí es pésimo. Se han quebrado vidrios de las casas y de los vehículos
que estaban estacionados en el pasaje. Falta presencia de Carabineros, porque
el abandono en que está el que fuera Hospital Regional, favorece las acciones
de la delincuencia, de los drogadictos y de los vagos. Antes no era así, cuando
el hospital funcionaba. Ojalá hagan algo con este edificio que cada día se
deteriora más y más y las autoridades, en vez de andar arrendando oficinas por
ahí, podrían rehabilitarlo”, declaró enfurecida la vecina.