Las patologías que acechan a las personas en situación de calle

En
1977, la escritora estadounidense Susan Sontang escribió en “La
enfermedad y sus metáforas”, un notable ensayo donde analizó la
tuberculosis y el cáncer, males considerados misteriosos en sus
respectivos momentos y en torno a los que han crecido prejuicios, fobias
y, sobre todo, miedo; desatando una suerte de fantasías, muchas
asociadas al castigo, que incluso dificultan su tratamiento y cura. Diez
años más tarde, en los 80, cuando el VIH se leyó como una maldición
contra el libertinaje sexual, Susan Sontag lanzó “El sida y sus
metáforas”, una suerte de oportuno complemento del primero,
desmitificador y muy humano.

La
tuberculosis, tisis, peste blanca, es una enfermedad infecciosa causada
por microbacterias y considerada uno de los primeros males humanos de
los que se tiene constancia. En el siglo 20, gracias al desarrollo de
antibióticos específicos, disminuyó su prevalencia en el mundo, pero el
golpe al sistema inmune humano que representó la irrupción del sida,
vuelve a activar la tisis, alguna vez considerada romántica y hoy muy
presente en las poblaciones más vulnerables.

La
semana pasada hizo noticia el caso de un hombre en situación de calle,
usuario de la Hospedería de Punta Arenas del Hogar de Cristo, que fue
diagnosticado de tuberculosis, lo que activó un operativo de salud en
ese programa para prevenir posibles contagios.

Álvaro
Rondón, jefe social territorial del Hogar de Cristo en Magallanes y
magíster en políticas públicas, apareció en los medios locales,
explicando que estas iniciativas no sólo son habituales, sino muy
necesarias, sobre todo a la luz de lo que arroja el primer estudio
estadístico sobre las enfermedades que afectan a las personas en
situación de calle, que son la manifestación más extrema de la pobreza.

 

Magallanes

A
junio se registraban 18 casos diagnosticados, cifra proporcionalmente
superior a los 21 registrados durante todo el 2018, según información
entregada por la referente del programa Tuberculosis (TBC) del Servicio
de Salud Magallanes, enfermera Marcela Contreras.

La
profesional, consignó el Servicio de Salud de Magallanes, comentó que
efectivamente existe un aumento de los casos a nivel regional, porque se
ha intensificado la búsqueda; “es decir este año se ha hecho
especialmente por parte de atención primaria una búsqueda muy activa
para poder identificar a las personas que están con tuberculosis y que
han desarrollado la enfermedad, en este momento tenemos 18 casos para el
año 2019, lo que claramente es un aumento considerando que el año 2018
se registraron 21 casos”, indicó.

Agregando
que, esta enfermedad pasó por muchos años de ser una enfermedad
olvidada. “Dejamos de hablar de tuberculosis, pero si uno les pregunta a
las personas mayores, ellas sí las tenían presente, pero en este tiempo
como se hablo en su momento de tendencia a la erradicación, dejamos de
buscarla, por lo tanto, creímos que no estaba y ahora al volver a
escucharla, se genera esta sensación de alarma o de inseguridad en la
comunidad”, puntualizó Marcela Contreras.

En
Santiago, Fundación Salud Calle, que tiene 11 años de existencia,
colabora desde entonces con las hospederías del Hogar de Cristo y
también realiza rutas calle. Han tenido 2.800 voluntarios y anualmente
se inscriben 200 estudiantes de medicina para trabajar en esta tarea a
lo largo del año. Cuenta con una generación de 50 médicos titulados,
algunos especialistas, todos sensibilizados con los más excluidos de la
sociedad. Hace poco, iniciaron un trabajo de investigación para saber
qué tipo de enfermedades tienen alta prevalencia en estas personas. “A
la gente le gusta cuantificar, entonces nos pusimos a recopilar nuestras
fichas desde el 2011 a 2017 y a digitalizarlas, luego las traspasamos a
Excel. Recuperamos cerca de 600, pero tuvimos que filtrar el contenido
para que fuera de calidad y finalmente nos quedamos con 452 fichas”,
cuenta Bárbara Ricouz, estudiante de medicina en la universidad Finis
Terrae y directora ejecutiva de Salud Calle

¿Cuál fue el principal hallazgo a partir del análisis de esas fichas?

 

Trilogía fatal

Lo
más alarmante, sin duda, resultaron los casos de tuberculosis, VIH y
esquizofrenia. En las personas en situación de calle, un 7% presentó
tuberculosis, una cifra muy superior a la media nacional que es de 2,8
casos por cada 100.000 habitantes. En VIH, también arrojó una cifra muy
superior: un 3% de las personas en situación calle.

“Aquí
nosotros registramos los que ya habían sido diagnosticados. El problema
está en aquellos que no lo han sido. Estas personas no quieren ser
visibilizadas por los centros de salud, lo que es lamentable, porque el
VIH está incorporado en el AUGE, pero eso obliga a tratarse sí o sí, y
ellos, por sus características de vida, no son regulares en sus
controles y tratamiento. Pensamos que el porcentaje real puede estar
entre un 4 a 5%, lo que incrementaría mucho el costo de la atención en
el sistema público”.

La
futura doctora abunda así en el tema: “Hemos visto un desinterés por
parte del Ministerio de Salud de diagnosticar en calle, por un tema de
recursos. Además, este año no se abrió el concurso de salud en pleno
invierno como otros años, lo que nos afecta mucho en el financiamiento.
Ahora nos estamos ofreciendo como voluntarios para el ministerio de
Desarrollo Social para hacer ruta calle, porque queremos aportar”,
afirma.

Para
Bárbara Ricouz no sólo es preocupante la estadística que ellos han
registrado, sino el subdiagnóstico de las enfermedades y las enormes
dificultades que tienen las personas en situación calle para acceder al
sistema de salud. Se hace imperiosa la creación de un policlínico
especializado en atender a este universo excluido: “Sólo así lograremos
la reinserción de estas personas a la red de salud pública. Ese modelo
lo tienen en Canadá, con recursos del Estado. Ellos se acercan a los
rucos, albergues y hospederías, y los citan al centro de salud. No
podemos esperar a sacarlos de la calle, hay que reintegrarlos en un
aspecto clave como es la salud, un asunto que es de vida o muerte”.

Otra
cuestión clave es desmitificar y no caer en versiones alarmistas de lo
que representa la tuberculosis, el VIH y la esquizofrenia, males, como
vimos, propios de la crudeza que significa la pobreza y su manifestación
más dura, la vida a la intemperie, sin techo, trabajo, redes, vivienda,
salud, apoyo. Pensando en Susan Sontag y sus metáforas en torno a la
enfermedad, hay tres que son habituales en el mundo de hoy: ent
ender
el cuerpo como una máquina; la medicina como una guerra y, la peor de
todas, entender la medicina como negocio. Con los más pobres, no hay
negocio posible. Y, cuando enferman, todos como sociedad, somos
responsables y debemos apoyar y hacernos cargo. “Involúcrate”, dice
Álvaro Rondón, responsable de la Hospedería del Hogar de Cristo en Punta
Arenas, feliz de contarnos, que, tras el operativo médico entre los 50
usuarios del programa, se determinó que n
o había ninguno contagiado de tuberculosis. (Nota con textos de Ximena Torres Cautivo y María Teresa Villafrade).

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