Las ventas en la calle no se detienen a pesar de la pandemia

La calle Errázuriz es conocida por ser un sector con varios locales comerciales, tanto formales como informales. A pesar que muchos de los primeros han cerrado durante la actual pandemia, los segundos han tenido que seguir funcionando. 

Uno de éstos es un negocio de verduras que está instalado en la vereda norte de esta calle. Éste es atendido por Juan Riquelme desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde. Durante la cuarentena, él continuó trabajando, aunque de una forma diferente. “Las ventas han estado más bajas, pero igual seguimos vendiendo. Cuando tuvimos que cerrar yo comencé a vender mi mercadería por internet para que no se me echara a perder. Y esos clientes todavía los conservo y les sigo vendiendo”, explica Riquelme. 

Su vecina es Teresa Velásquez, la cual tiene un puesto de venta de ropa. El frío ha hecho que mucha gente le compre ropa de la temporada, por lo tanto, sus ventas no han bajado mucho. Aunque intenta aprovechar la mañana ya que en la tarde no se ve mucho público por el sector. “No me quejo porque mal no me ha ido. Esta calle es muy popular y siempre se ve gente, sobre todo en la mañana. La gente se lleva mucha ropa de inverno y se ha vendido harto. Esperemos aprovechar lo más que se pueda”, asegura ella. 

Un poco más arriba de estos dos, se puede ver un puesto de verduras que lleva más de treinta años en el lugar. El puesto es de Fernando Burgos que invita a todos los transeúntes a llevar sus productos. Mientras busca unas monedas para entregarle el vuelto a una señora, admite que ha tenido que buscar otros clientes para poder sobrellevar la actual crisis. “Las ventas han bajado cerca de un 50 por ciento. Mi habitual clientela no tiene mucha plata para poder comprar. Pero eso me ha obligado a llegar a otros clientes y lo he logrado. Gracias a eso he podido seguir trabajando”, dice él. 

Mientras que en la calle Bories, María Cabascargo tiene un puesto improvisado al frente de la tienda Tricot. Aquí vende ropa, principalmente ropa de invierno a las personas que transitan por el centro. Espera así recuperar parte de lo perdido hasta ahora. “Algo se vende ahora. Hay que aprovechar que está haciendo frío, la gente se lleva guantes, gorros y cualquier cosa para aguantar el clima. No nos ha ido tan bien como antes pero se puede aguantar”, dice la vendedora. 

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