Los registros policiales han marcado, en el último tiempo, numerosos casos de conductores de vehículos motorizados que lo hacían en estado de ebriedad o bajo la influencia del alcohol
Esos conductores han provocado accidentes de consecuencias fatales, numerosos heridos de diversa consideración y dejando tras de sí, cuantioso daños materiales y, lo que es peor, un saldo silencioso pero no por ello de menor gravedad que son personas que quedan con secuelas severas.
Secuelas severas tales como la pérdida de la visión; de una extremidad o condenas a una silla de ruedas por un tiempo, o peor aún, para toda la vida, limitando sus vidas personales y laborales.
Se esperaba que la “Ley Emilia”, una iniciativa legislativa surgida luego de una intensa campaña mediática de los padres de la pequeña que falleció en un accidente de tránsito en el norte del país, iba a promover una conducta vial más responsable de parte de los conductores de vehículos motorizados; que los iba a alejar del alcohol o de las drogas; que iban a entregar la llave de sus móviles y que el número de accidentes iba a disminuir.
La primera sorpresa de la comunidad radicó en que, curiosamente, el Parlamento aprobó la ley en forma más veloz que otras iniciativas puestas en su conocimiento, y la segunda fue que después de un tiempo relativamente corto, “las cosas volvieron a ser como eran antes” en lo que a conducción irresponsable se refiere.
Esta misma semana, nuestra región supo de una moderna camioneta cuyo conductor ebrio la estrelló, poco antes de las diez de la mañana, contra un poste del tendido eléctrico en la Avenida Frei, cuando, al parecer, quiso prolongar hasta la mañana del día siguiente, una agitada fiesta donde habría consumido alcohol a destajo.
Otro caso lo protagonizó un joven profesional de las comunicaciones que, a media mañana, en manifiesto estado de ebriedad, chocó por detrás a un coche que lo antecedía; causó daños, quiso huir del lugar, fue retenido por los afectados y entregado a Carabineros que, además de constatar los daños y la ingesta de alcohol, encontró en el vehículo del responsable del accidente, cierta cantidad de drogas.
“Es que este tipo de conductas ha aumentado bastante, después de un período corto en que la Ley Emilia pareció asustar un poco a personas que se ponen tras el volante de sus vehículos después de haber bebido”, afirmó el taxista Enrique Gallardo, con amplia experiencia en este tipo de trabajo.