Ayer
lunes, los 400 alumnos del Liceo Industrial Armando Quezada Acharán
llegaron a clases luego de dos semanas de toma.
Lo que no esperaban es
que aún hubiese coletazos de la paralización y que, por hoy, nuevamente
no estarían en las aulas.
La
razón de la pausa es que, durante este día, los docentes del
establecimiento tendrán una jornada “para recomponer confianzas”, según
se describió desde la Corporación Municipal de Punta Arenas (Cormupa).
Esta
instancia se generó puesto que ayer a primera hora, el director y los
profesores que no estaban de acuerdo con la movilización, se reunieron
para declararse en “paro de brazos caídos” y así manifestar su
desacuerdo en la forma en la que fueron removidos de sus cargos la jefa
de UTP, María Angélica Oyarzún, y el jefe de Producción, Ricardo
Villarroel.
Peticiones y antecedentes
Oriana
Muñoz forma parte del cuerpo docente del liceo industrial hace 28 años.
Explica que el conflicto siempre fue interno, por lo tanto “se pasaron a
llevar los conductos regulares y todas las reglas que tienen que ver
con que si hay acusaciones formales debe haber una investigación
primero, antes de sacarlos de sus cargos”.
El origen
Respecto
a cómo se inició el conflicto de las horas de taller vocacional, Oriana
Muñoz sostiene: “Aquí se tergiversó la verdad, porque fue el mismo
director anterior quien firmó el término de las horas, con un
representante de los profesores del plan profesional, el 3 de enero.
Firmaron un papel que no leyeron y que tenía que ver con la rebaja de
las horas, lo digo a fe porque como yo represento al plan general me
citaron y yo no firmé, no es que yo sea la buena, pero yo leo y por eso
se perdieron las horas”.
Asegura
que el 3 de marzo “el señor Raúl Oliver y yo solicitamos un recurso de
protección para los alumnos con la pérdida de éstas horas porque se
vulneraban el taller vocacional, y con el resguardo de seguridad en los
talleres”.
Colegio de Profesores
Enrique
Velásquez, presidente comunal del Colegio de Profesores, explica que,
como gremio, están de acuerdo de que la forma de remover a los
funcionarios cuestionados no fue la óptima.
“Más
allá de que es atribución del director entrante, no desconocemos a los
anteriores, incluso los interinos, puestos a dedo por el alcalde, que
también eligieron sus equipos”, declaró el dirigente.
Concluyó
diciendo que “como colegio jamás vamos a estar a favor de que haya
opiniones encontradas y que no haya reconciliación”.