Llegó el 6 de agosto: el “Día D” de la toma feminista en la Universidad de Magallanes

Dos
meses exactos se cumplieron de la toma feminista en la Universidad de
Magallanes y este hito coincide un 6 de agosto, fecha señalada por el
rector Juan Oyarzo como el límite para no perder las vacaciones de
verano del plantel universitario.

Un
6 de agosto que marcará de ahora en más el devenir de la movilización,
con avances por cierto, pero sin que se pueda revisar aún la totalidad
de ambos petitorios, los planteados por la Jauría Feminista y el
movimiento de los estudiantes de Derecho.

Pero
hay muchas otras aristas que aún no son de conocimiento público, como
la situación de los ex alumnos de la Universidad del Mar, las delicadas
denuncias de abuso de poder y discriminación al interior de la carrera
de Enfermería, el déficit financiero, el deplorable estado de algunas de
sus instalaciones o las redes políticas y familia
res al interior de la Casa de Estudios, por nombrar sólo algunos.

Temas
que son puestos sobre la mesa luego de que un grupo de
estudiantes-autodenominadas como la Jauría Feminista- se tomara las
instalaciones de la UMAG la noche del 6 de junio, develando toda su
furia contra una serie de situaciones vergonzosas que durante años
ocurrieron al interior de la casa de estudios sin que a nadie le
pareciera importar mucho, menos las víctimas.

Una
jauría de mujeres que rompió con lo establecido, sacó al pizarrón a sus
autoridades quienes no dieron el ancho en función del problema que
tenían enfrente y que obligados por las circunstancias, tuvieron que
ceder y normar una serie de cosas que no deberían estar normadas, pero
que a partir de ahora lo están, luego de años de abusos contra
generaciones completas, normalizando lo que no debe ser normal.

Los
días pasan y las negociaciones avanzan. Contactamos a la Unidad de
Comunicaciones de la Casa de Estudios para que nos diera a conocer sus
impresiones a los 2 meses de la toma, pero declinaron referirse al tema.

Los avances de la “Jauría”

El
movimiento iniciador de la toma ha avanzado en una serie de ítems
presentados en su petitorio, pero aprobado con resolución solo consignan
el reglamento MAPAU (madre o padre universitario), además de la
creación de los perfiles de la Unidad de Apoyo que de ahora en más
acogerá las denuncias de acoso sexual al interior de la Universidad.

Aún
falta por tratar las políticas de inclusión y zanjar la propuesta del
ramo institucional que de manera transversal plantee y enseñe los
límites que se debe tener entre hombres y mujeres dentro de la casa de
estudios.

Cabe recordar que a diferencia de los estudiantes de Derecho, la Jauría ha luchado por cambios transversales en la Universidad y no por la situación en puntual que viva alguna carrera.



@PabloFortin

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