Locales del centro de la ciudad han bajado un 50 por ciento sus ventas

Son cerca de las 12 del día y la calle Bories presenta menos flujo que los días anteriores de esta cuarentena.

Aunque se ven muchos autos estacionados, solo se ve a un gran grupo de gente esperando en la fila del Unimarc.

Una falta de flujo de gente que ha tenido un remezón en los negocios que apostaron por tener una frecuencia alta de público. Uno de estos es el local “Mejor por gramos”, atendido por Cynthia Diedrichs y su familia, donde venden distintos tipos de alimentos. Lo abrieron justo dos semanas antes que se decretara la segunda cuarentena en la ciudad, debido a que su marido perdió su trabajo y decidieron que esta era una buena opción para emprender. “Aquí atiende mi hija, mi marido y yo, solo nosotros tres y tenemos a dos personas que trabajan como delivery, que hasta ahora ha sido fundamental ya que entrega la mitad de las ventas”, explica ella. 

A pesar de llevar menos de dos meses en este lugar, ha podido ver cómo el flujo de gente ha disminuido. “Las ventas hasta ahora nos han permitido mantenernos en pie, no mucho más. Además al principio nos costó acceder a los permisos porque no venían los inspectores, pero finalmente pudimos hacerlo”, agrega.

Ventas bajas

Donde se vive una situación similar es en el negocio “T y R Insumos”, ubicado a pasos del Unimarc. Aquí la vendedora explica que sus ventas han bajado hasta un 50 por ciento. “Las ventas han estado muy bajas, a pesar de que tenemos un flujo grande que son las personas que van al supermercado y vienen acá a comprar artículos de limpieza”, afirma Adriana Beltrán. 

Además, explica que han tenido que ampliarse para poder subsistir. “Ahora tenemos más cosas como distintos alimentos, como arroz, mayonesa, etc. Y también tuvimos que traer detergentes más pequeños de los que teníamos, porque nosotros vendíamos de tamaño industrial. Y las medidas que ahora se implementaron puede que nos afecte aún más, pero tenemos la esperanza de que no sea así”, concluye Beltrán. 

Al frente de su negocio se encuentra un panadería atendida por María Pérez. Ella lleva un tiempo en este lugar y tiene un panorama más global de la situación. “Ha estado todo muy lento, todos los locales alrededor están cerrados y las calles vacías. Las ventas han bajado cerca de la mitad, pero alcanza por lo menos para lo esencial, como pagar el arriendo. Pero esta semana se ha visto más movimiento que las anteriores, pero puede que todo empeore con los nuevos permisos que se implementaron. Habrá que ver qué pasa”, sentencia ella. 

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