Indignación, tristeza y miedo. Estas son las principales emociones que sienten durante los últimos días los dueños y supervisores de las tiendas que se encuentran en el centro de la ciudad.
Los últimos viernes de la comuna han sido los más catastróficos. De hecho, varias autoridades califican al viernes pasado (31 de enero) como uno de los más violentos desde el inicio del estallido social. Esa noche fueron quemados tres locales, y si no fuera por el actuar de bomberos las llamas podrían haber consumido otros comercios. A partir de ese día, varios trabajadores quedaron cesantes.
Incertidumbre
María España, encargada de la Tiendas Lelo’s ubicada en José Menéndez, dice que es primera vez que siente tanto temor cuando llega el último día de la semana.
“Llevo cuatro años trabajando en este local y tenemos mucho temor de lo que le pueda pasar a la tienda. Cuando llega el viernes estamos con mucha incertidumbre por lo que pueda pasar en la noche. Primero porque podemos perder toda la mercadería y segundo, porque nos quedamos cesantes. Es primera vez que veo tanta maldad. Estamos muy aterrados”, señala España.
Guardias nocturnas
Uno de los primeros locales que fueron afectados tras el inicio de las manifestaciones con la quema de una parte del comercio, fue la tienda deportiva Chipe Sport. Su dueño, Sergio Luengo, comenta que junto a sus familiares han tenido que hacer guardias nocturnas para evitar pérdidas millonarias.
“Las demandas ciudadanas se perdieron, lo que se ve hoy día es vandalismo. Para nosotros es terrible porque tenemos que estar trabajando a media máquina y no se puede comprar mercadería porque no se sabe lo que pueda pasar. Además, no nos podemos endeudar trayendo productos nuevos, y eso frena las ventas”, contó Luengo.
Medidas de precaución
Por más de 20 años Rosana Arriagada ha trabajado con artesanía en la Plaza Benjamín Muñoz Gamero. Cuenta que ha tenido que tomar medidas de seguridad –sobre todo lo viernes- para evitar daño en su puesto.
“Todos tenemos un poco de temor, pero en realidad si van a hacer algo no los vamos a poder evitar. Siento temor porque se pueda perder la mercadería, pero el temor no nos puede paralizar y para eso hemos tomado medidas de resguardo”, comenta Arriagada.
El único sustento de Antonio Segovia y su familia, es su local artesano. Al igual que sus otros compañeros siento temor cuando llega el viernes y dice que “es el día más complicado de la semana. Sobre todo porque tenemos niños y se puedan ahogar con los gases. Lo peor que es no sabemos cuando esto va a terminar y sentimos mucho temor por si se nos llega a quemar el local. Ahí sí que nos quedamos sin nada”.