El
Festival Folclórico en la Patagonia tiene su génesis el año 1968, en el
que se celebraron dos certámenes por separado y nació la inquietud de
crear uno de mayor envergadura.
Fue
entonces como en 1969, el Club Andino cerró “Los Primeros Juegos de
Invierno” con un evento que buscaba la unión de la Patagonia
chileno-argentina y crear un foco de interés turístico.
Luego
de una pausa por el conflicto con el país vecino en los años 70, ha
retomado fuerza, pero ha mutado: se extraña que antaño los artistas se
quedaran en la ciudad, compartiendo con los ciudadanos y no cobraban por
sus presentaciones.
Actualmente,
el festival ha tomado ribetes de un gran evento, por lo que sus costos
han subido y los artistas del nivel requerido tienen tarifas que no son
negociables.
Estas
y otras críticas son las que se plantean sobre el evento, pero los
concejales de Punta Arenas, pese a las críticas, coinciden al unísono en
que se debe continuar la iniciativa musical introduciendo ciertos
cambios.
Organización por
empresa del rubro
El
concejal Vicente Karelovic hace hincapié en que el Festival en la
Patagonia debe seguir siendo organizado por una empresa del rubro de la
producción, tal como este año.
“Las
veces en las que ha estado a cargo la municipalidad ha habido muchas
irregularidades, como atrasos en los pagos… me tocó, por ejemplo,
atender a la señora Sofía Rasmussen, que imprimió las entradas para el
festival el año antepasado y se demoraron un año y medio en pagarle”,
argumentó Karelovic.
También
el concejal comentó que en una comisión que le tocó presidir “informó
muy pormenorizadamente todos los costos, todo quedó perfectamente
claro”.
Finalizó
diciendo que “no niego de que la municipalidad tenga que tener
participación, pero hay que entregar la organización a los que saben”.
Evolución
Para
el concejal Germán Flores, que solo en horas se hayan agotado todas las
entradas para el último día del certamen, es un indicativo de su éxito.
“Es
por esa razón que yo justifico el festival, independientemente de los
cuestionamientos que hemos escuchado estos días, algunos de ellos me
llaman la atención”, explicó Flores.
Agregó
que “no lo hacemos porque nos queramos dar el lujo de hacerlo, si bien
es cierto hay otras necesidades, cada una de ellas tiene su ítem. He
escuchado comentarios como que los profesores no tienen sueldo, pero son
presupuestos distintos. No hay que oponerse por oponerse”.
Flores
también manifestó que “ya no nos podemos quedar con la nostalgia de
antes, que venían los artistas gratis, porque la situación ha cambiado,
hay mayor eficiencia, pero por eso aumentan los costos”.
Menos gasto
Mauricio Bahamondes destacó que este año es un festival más caro que en versiones anteriores y que debe cambiar su modalidad.
“Me
parece que es una inversión social que se tiene que hacer. A lo mejor
habrá que modificar la forma de realizarlo para que el gasto no sea
tanto”, indicó.
El
concejal señaló que lo importante es visualizar cómo se comienza a
trabajar, para que a partir del próximo año la organización del festival
esté a cargo de la fundación cultural.
Bahamondes resalta que con esta nueva institución “va a tener una mayor posibilidad de captar recursos de empresas privadas”.
Más austero, pero de calidad
En tanto, Arturo Díaz cree que “el Festival en la Patagonia es un hito cultural importantísimo para Punta Arenas y la región”.
Opina,
también, que se deben modificar varias cosas:, sobre todo los costos,
“porque hay muchos intermediarios desde la contratación de los artistas hasta que ellos llegan al escenario, también en la parte técnica”.
Díaz
explicó que los proveedores “son los que se llevan la mayor parte del
dinero, por lo tanto, hay que buscar los mecanismos para hacer un
festival más austero, pero que no disminuya la calidad, lo que creo que
es perfectamente posible”.
En otra fecha
La
concejala Alicia Stipicic opinó que una buena posibilidad de potenciar
el festival es cambiarlo de fecha, puesto que el Carnaval de Invierno
ya aporta una cuota importante de turistas.
También
acotó que “el festival ya tiene 38 años de trayectoria y es un evento
que permite que vengan artistas de gran nivel, aporta a la cultura de la
ciudad, sobre todo porque hay presencia de grupos regionales”.
Stipicic
cree hay que revisar sus costos: “el problema es que si uno quiere
hacer un evento de calidad, los artistas de ese nivel cobran caro”, por
lo que sugiere que la empresa privada pueda aportar.
Finalizó
comentando que el evento musical “le hace bien a la comunidad, porque
para quienes no pueden viajar, es la posibilidad que tienen muchos de
ver a sus artistas en vivo”.
La importancia de la competencia
La concejala Verónica Aguilar enfatizó que “el festival por ningún motivo se tiene que perder; cuando no se hizo, lo echamos mucho de menos”.
Considera
que “es muy necesario que nos sentemos a conversar y analicemos qué
festival queremos. Sería importante retomar el certamen que teníamos
antaño, ese romántico, que se creó para hermanar a Chile y Argentina”.
Aguilar
indicó que “para shows artísticos hay otros espacios, o se pueden
crear, pero el Festival en la Patagonia tiene que volver a lo que era
antes, a que la competencia sea lo más importante y con un jurado de
lujo”.
Un lugar ad hoc
El concejal José Aguilante destacó que le consta que el festival es altamente valorado en Argentina y América Latina.
Agregó que hay
que mejorar la organización, sobre todo en el tiempo de antelación con
el que se planea, y que la posibilidad de elegir a los artistas de la
parrilla debiera estar incluso al alcance de la ciudadanía.
Aguilante
también hace hincapié en que “la municipalidad debe tomar una decisión
respecto de obtener los recursos de parte del Gobierno Regional para la
construcción de un recinto más amplio, que tenga capacidad para 6 mil o 7
mil personas”.
El
concejal ejemplificó citando que en la jornada del sábado, que es la
que tuvo más demanda, “ojalá no fueran solo 1.400 personas las que
pudieran ver un espectáculo de primer nivel, sino que más gente”.
Agregó
que el número de asistentes es un cuestionamiento porque afecta la
rentabilidad social del festival: “No hay ninguna relación entre lo que
estamos gastando y el beneficio que obtenemos con esos dineros”. Sostuvo
que también se debiera propender a bajar el costo de las entradas.
“Hay
aportes municipales y estatales, entonces no me parece justo que la
comunidad tenga que pagar una entrada de $14 mil”, dijo Aguilante.
No disponible
Diario el Pingüino intentó, sin éxito, contactar a la concejala Daniella Panicucci para obtener su declaración, pero estuvo inubicable.
@María.P.Sandoval