“Actualmente tenemos 124 investigaciones vigentes, nueve obispos
indagados, 169 sacerdotes, 41 de los cuales son miembros de
congregaciones, 380 víctimas, de ellas, 220, son niños. Entonces
estamos hablando de una situación aberrante y el que quiera mirar eso de
otra forma, que lo haga, pero es aberrante”, enfatiza Marcial Sánchez,
reconocido doctor en historia de la Pontificia Universidad Católica de
Valparaíso, experto en catolicismo, que lleva más de 12 años
investigando y escribiendo a cerca de la Iglesia Católica en Chile.
Sánchez
ha publicado varios volúmenes de la obra que hoy está agotada en todas
las librerías de Santiago: “Historia de la Iglesia en Chile: La Iglesia
en tiempos de la Independencia”. La razón, sin desmerecer la seriedad y
calidad de la investigación que ha llevado a cabo en conjunto con más de
40 expertos, la contingencia, también es uno de los detonantes del
éxito de ventas de los libros.
Los
casos de abusos sexuales contra menores por parte de sacerdotes, que
han sido encubiertos por los miembros de la misma iglesia, es una de las
grandes causas de la crisis que vive la institución, no solo a nivel
nacional, sino que a nivel mundial. “Cuando tienes abusos sexuales,
encubrimiento, secretismos y otros cuantos elementos en común que
afectan a más de una diócesis en distintos países, hay una falla
sistémica y eso el Papa lo sabe y al saberlo, la solución es distinta,
ya no se acaba al sacar un obispo. El cambio debe ser radical”, explica y
agrega, que “aunque de manera tardía, así lo está haciendo el Papa
Francisco”.
“Yo
históricamente no había visto una conferencia episcopal que hubiese
renunciado en su conjunto. Históricamente no hay registros de aquello y
tampoco de la dura respuesta del Papa. Eso denota un cambio en todo”, y
agrega que a los ya destituidos, se sucederán otros.
El
primer caso de abusos sexual contra un menor en Chile data de 1904,
según cuenta Sánchez y la iglesia operó de la misma forma que lo ha
hecho en la mayoría de los casos: destinó al sacerdote a otra
congregación. La diferencia fue que la justicia chilena en esa época
emitió un fallo y lo condenó a 53 años de cárcel, los cuales no pagó,
luego que se le perdiera el rastro en Buenos Aires.
Sánchez
indica que gran parte de lo que se conoce hoy es gracias a los medios
de comunicación y a los periodistas que han dado a conocer estas
historias, que se han ido destapando primero en Boston, luego en
Alemania, Australia, Holanda, entre otros países.
“La
diferencia que yo veo hoy, es que las víctimas se están empoderando y
están hablando. El Poder Judicial está trabajando, porque este es un
problema grave, es un problema de Estado, porque atañe a la moral de un
país, incluso los parlamentarios están analizando la posibilidad de que
los sacerdotes no escondan ningún tipo de cosas por ley”, expresa con
bastante emoción, ya que a lo largo de los años ha conversado con las
víctimas, ha visto su dolor. Soy católico y sigo siendo practicante y
por eso sigo convencido que cuando uno participa un credo que tiene este
tipo de profundidad de errores y mugre, hay que trabajar. Te puedes ir y
olvidarte o quedarte y observar para trabajar y que se conozca la
verdad”, dice enfático.
En
su paso por Punta Arenas, junto con participar del evento con los
alumnos de Leumag, también conversó con distintas personas por el caso
Harex. Sin embargo, reconoce que la documentación con la que cuenta es
poca como para referirse al tema, que está en investigación por lo
demás, pero hizo un llamado a quienes saben lo que pasó esa noche, a que
hablen, “porque hoy están dadas las condiciones, puede ir a la Fiscalía
o a la PDI y hablar, incluso si tiene temor, puede hablar conmigo para
hacer el contacto”, afirma.
Respecto
de cómo ve el futuro de la Iglesia Católica indica que “es tiempo de
darse cuenta que están embarrados hasta las patas y es tiempo de
limpiarlas, pero con la verdad. Estoy seguro que en unos años más la
Iglesia Católica no va a ser lo que es hoy día. Va a ser mucho mas
chica, pero va a terminar siendo una cultura católica y no de
practicantes. Es lógico que alguien este enojado y que se vaya. Hay
gente que se siente asqueada de conocer a estos personajes, a estos
abusadores de menores”.
@ElizabethMurga