La razón es simple: cada
cierto tramo el pavimento de esas arterias presentan verdaderas trampas para
los automovilistas, desde pequeñas grietas hasta socavones. Aquello resulta un
verdadero atentado para los vehículos, que terminan con daños, lo que se
traduce en un importante desembolso de dinero.
Por eso no es raro ver
verdaderas “cabriolas” tratando de evitar esos baches, porque además está el
riesgo de un accidente, cuyas consecuencias pueden resultar extremadamente
graves.
El mapa
Avenida España, en sus dos
calzadas y tras un recorrido desde Pedro Aguirre Cerda hasta Angamos, presenta problemas
considerables, enormes y peligrosos hoyos cerca de Independencia, en dirección
sur a norte.
De vuelta, por esa misma
avenida, hay un “Don Hoyo” a pocos metros al sur de la esquina con Avenida
Colón.
Pero la cosa sigue, porque
al llegar a Independencia, apenas pasada Balmaceda, la calzada oriente (la del
Estrecho) es una pista de “jeep fun race” y por la calzada del cerro se llega a
un agujero acentuado por el sumidero de aguas lluvias.
Y no sólo allí; al llegar a
Bellavista otra “piscina”, disimulada por el agua de la lluvia o del deshielo,
dificulta el paso vehicular y peatonal y los torna más que peligrosos y
molestos.
Se llega a Pérez de Arce y
se transita hacia la Costanera. Un pavimento calificado como “de miedo” por
conductores avezados, que miran de reojo una zanja y otro bache que pueden ser
vistos sin problemas en la calzada de Armando Sanhueza, a metros de llegar a
Pérez de Arce. El peligro se ve acentuado por tratarse de una arteria
relativamente angosta y de gran circulación de locomoción colectiva.