Los psicólogos que han vuelto a las sesiones presenciales

De a poco la gente comienza a volver a verse. Y aunque todavía hay que esperar para poder reencontrarse con la familia y los amigos, la salud mental es algo que simplemente no espera. 

Por eso, ya varios psicólogos de la ciudad han comenzado a volver a realizar sus sesiones de forma presencial. Aunque todo de forma gradual.

Uno de ellos es el profesional Rodrigo Díaz que tiene su consulta en el sector norte, y que comenzó a reutilizarla a principios de junio. Lo primero que hizo fue evitar que sus pacientes fueran acompañados y estableció un tiempo de 15 minutos entre cada uno, para que así nadie se tope y donde aprovecha de desinfectar su oficina. “Fueron los mismos pacientes que me pedían volver a la consulta en persona. Porque muchos en la casa no se les hacía tan fácil, ya que estaban con los niños o con la pareja y no tenían la intimidad que se requiere para estas instancias”, asegura Díaz. 

Actualmente, el psicólogo atiende de esta manera a seis pacientes y a tres de forma virtual. Asegura que hay una gran diferencia entre estas dos modalidades. “En las sesiones virtuales hay cosas que no se puede observar, como el lenguaje corporal. Y aquí se pueden ver claves que tú interpretas y se las devuelves al paciente. Como si alguien te dice que está bien pero lleva el cuerpo hacia atrás o distintos gestos corporales que uno no puede ver de forma virtual. Por eso, es clave que hayamos podido volver a realizarlas en persona”, agrega el psicólogo. 

Otro que también ha seguido este camino es Enzo Arias. El profesional volvió a esta modalidad hace dos semanas, aunque las sesiones han bajado cerca de un 40 por ciento a como era antes, y ahora solo atiende a cinco personas al día. Al igual que en el caso de Díaz, también fueron los pacientes quienes le solicitaron volver a esta modalidad. “La gente necesita el contacto social con las otras personas, además que pueden concentrarse más que en sus casas. También el hecho de salir y no estar todo el día encerrado también les ayuda”.

Al igual que su colega, él desinfecta su box cada vez que sale un paciente y les exige a éstos portar su mascarillas y no venir con alguien más. Pero para Arias las sesiones virtuales llegaron para quedarse. “Son más cómodas para los pacientes porque no tienen que moverse. Venía proyectándose unos cinco años atrás pero ahora creció mucho y es algo que hay que potenciar”, sentenció.

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