Madre desea conocer a los receptores de órganos donados por su hijo

Poco
antes de cumplir los dos años, el pequeño puntarenense Eril Francisco
Joaquín Mansilla Cárdenas, sufrió grandes quemaduras en su cuerpo que lo
dejaron con fuertes secuelas de las cuales no se pudo recuperar.

Fueron
varias operaciones a las que fue sometido el pequeño, entre el Hospital
San Borja, de Santiago, y el Hospital Clínico de Magallanes (HCM),
siendo en esta última y según su madre Claudia Cárdenas (34), cuando no
despertó.

“Cuando
le realizaron sus primeras operaciones, tenía 1 año y seis meses y como
familia quedamos súper conformes, incluso de su cirugía de
reconstrucción de labios salió muy bien. Desde eso, estuvo en
rehabilitación en Santiago. Después pasaron los años, y la última
operación fue en el HCM, de ahí salió bien, pero en el post operatorio
no despertó. Recuerdo que salió de pabellón con ventilación mecánica
(como lo hacía siempre), pero después no despertó, y el 2 de febrero de
2017 fue declarado con muerte cerebral”, explicó Cárdenas.

No
obstante, la magallánica agregó que por el momento se encuentran en un
sumario y con una demanda contra el hospital clínico, pero que en
realidad lo que ella desea es “conocer a las personas que mi hijo les
devolvió la vida, porque nosotros donamos sus órganos (riñones) que fue
lo único que se pudo salvar.”, dijo Cárdenas.

Asimismo, agregó que “es una necesidad que tengo como madre. Quiero conocerlos
y darles un abrazo porque con ellos está parte de mi hijo. Ya hablé con
una señora que fue receptora, pero vive en Antofagasta, pero todavía me
falta la otra persona. Por el momento me quedo tranquila al saber que
la operación salió bien, y que los riñones de mi hijo están haciendo
felices a otras personas”, cerró Cárdenas.


Jesús Nieves.

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