Magallanes registró la segunda mayor ocupación hotelera entre enero y febrero

La Región de Magallanes y Antártica Chilena se ubicó como el segundo destino más apetecido por los turistas nacionales y extranjeros en el lapso comprendido entre los meses de enero y febrero de este año.
Y eso se reflejó en que la ocupabilidad hotelera regional ascendió al 91%.
Magallanes, en lo referido a la ocupabilidad hotelera, sólo fue superada por la vecina Aysén, con un 92,9 por ciento de las 897 camas registradas.
Pero no es malo que las 973 camas de nuestra región hayan estado ocupadas por visitantes chilenos y extranjeros en un 91,05 por ciento.
En tercer lugar se ubicó Puerto Montt, con 1.421 camas; Osorno – Puyehue, con un 88,25 por ciento de ocupabilidad de su millar de camas y cerró este registro de los 5, la zona de Valparaíso – Viña del Mar y Con Cón, con el 85 por ciento de sus  mil 757 camas ocupadas por visitantes, especialmente argentinos.
Para los amantes de las cifras, se indicó que la zona de Valparaíso – Viña del Mar marcó un crecimiento de un 18,5%; Osorno – Puyehue, un 15,25 por ciento; y Magallanes, un 12,9 por ciento de crecimiento, lo cual no es malo.
Más atrás, se ubicaron Puerto Montt, con un 12,5 por ciento de crecimiento y, cerrando el “top five”, singularmente, Talca y su hermoso Valle del Maule, una zona de excelentes vinos y gastronomía chilena de la zona central por excelencia.
Queja de un experto
José Soto Alvarado, empresario gastronómico de fama internacional y de reconocida experiencia como dueño y administrador del restaurante Sotito’s, se alegra por lo que muchos llaman “exitosa temporada turística”.
Su experiencia le indica que “no ha sido oro todo lo que ha brillado” y da cifras: de las tres mil personas que llegan en un crucero turístico, se estima que sólo baja a tierra un tercio o poco menos, que él estima en 700 personas.
“De ellas, la mayoría va a las pingüineras, a los museos, toma fotos, va al cementerio y después se embarca de nuevo para disfrutar de los servicios que tiene a sus disposición a bordo y considero que apenas un uno por ciento de los 700 que bajaron, va a los restaurantes locales, como el mío”, analizó el empresario gastronómico magallánico.
“Lo veo como a las dos de la tarde, de ellos hay pocos. Es cierto que pareciera que en nuestro restaurante siempre hay clientes porque están en el primer patio de comidas, pero no siempre ocurre lo mismo con el segundo o con el que tenemos en el segundo piso”, explicó.
“Los costos necesarios para mantener la calidad de nuestro servicio tampoco son bajos: un kilo de centolla me cuesta 23 mil pesos, por dar un ejemplo. Súmele la mantelería y todo lo necesario para surtir la carta que ofrecemos”, indicó Soto, recordando que la mejor temporada que recuerda es la del año 2011 “cuando estaban los mejicanos y Methanex funcionaba, pagando buenos sueldos. Yo tengo que prepararme para los meses de mayo a septiembre, cuando no pasa casi nada”,  y añade que sus primeras preocupaciones son los sueldos de las más de 40 personas que se desempeñan en su restaurante; los impuestos, la previsión, los insumos y que haya algo de utilidades para un trabajo que no es fácil y que agota.
Otros empresarios del rubro coinciden con Soto, aunque reconocen que ha habido un aumento de visitantes chilenos, especialmente, y extranjeros, pero, hasta ahora, “las cifras son un poco mejores, pero siguen siendo insuficientes como para gritar Viva Chile”, indicaron con una sonrisa.
Hasta aquí este balance parcial, porque la temporada turística aún no termina y se tiene confianza en que las promociones gubernamentales y privadas, especialmente vía Internet la extiendan lo más que se pueda, rompiendo una temporalidad que si bien ayuda, sigue siendo insuficiente, pese a la masiva presencia de visitantes argentinos.

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