Magallánica de 86 años retomó su vida normal tras implante de prótesis aórtica

Olinda
Barrientos, de 86 años, fue beneficiada hace dos meses con la ejecución
de la técnica de implante percutáneo de válvula biológica, también
conocida como TAVI por sus siglas en inglés (Transcater Aortic Valve
Implantation), por parte del equipo de hemodinamia del Hospital Clínico
de Magallanes (HCM), procedimiento que involucra un menor riesgo para
usuarios de mayor edad.

“Estoy
muy contenta porque estoy volviendo a mi hogar junto a mi familia. En
la operación participaron el Dr. Pablo Antileo y sus asistentes. Cuando
estuve en pabellón me sorprendí porque veía mucha gente a mi alrededor;
no sabía si llorar o alegrarme”, detalló con emoción la adulta mayor.

La técnica TAVI es el implante de manera no invasiva o mínimamente invasiva de una prótesis aórtica por vía transcatéter.

El
reemplazo de válvula aórtica transcatéter comprende un procedimiento
cardíaco que es mínimamente invasivo para reemplazar la válvula aórtica
estrecha que no puede abrirse por completo, donde la válvula aórtica se
ubica entre la cavidad cardíaca inferior izquierda y la arteria
principal del cuerpo.

En
ese contexto, lo anterior involucra un riesgo mayor, ya que si la
válvula no se abre correctamente, el flujo sanguíneo del corazón al
cuerpo se reduce.

“Antes
me sentía muy enferma. Tuve dos meses que ya no podía más. Me agitaba;
no podía hacer mis cosas, pero desde que el doctor me atendió y me operó
retomé mi vida normal”, agregó Barrientos.

En
tanto, el doctor Ricardo Marín, cardiólogo y jefe de la Unidad de
Cardiología y Hemodinamia del Hospital Clínico Magallanes, explicó que
esta tecnología permite prolongar la vida de la persona.

“Una
de estas patologías es la enfermedad de la válvula aórtica, que hemos
visto cada vez más y que se presenta en personas sobre los 80 años con
riesgo quirúrgico. Lo habitual es que se opere a corazón abierto en
pabellón de cirugía mayor, pero como son personas de alto riesgo esa
cirugía constituye un riesgo sobre la norma”, afirmó Marín.

Asimismo,
el especialista destacó que una de las ventajas de esta técnica es
someter al mínimo riesgo posible a personas que son frágiles, adultos
mayores con patologías de base. “Hay nuevas tecnologías que permiten
tratar a estas personas, sin necesidad de operarlas, de abrirles el
pecho, sin que tengan una larga estadía en UCI o complicaciones
derivadas de la cirugía cardiaca o de la circulación extracorpórea”,
dijo.

Testimonio de su hija

Edith
Barrientos, hija de Olinda, recuerda los problemas diarios que
conllevaba su madre antes de la operación. “No podía hacer nada, se
cansaba muy fácil, no podía vestirse o bañarse sola; es más, cuando la
llamaba se agitaba muy rápido. Por eso recurrimos al Dr. Antileo, que
cayó del cielo, porque habíamos recorrido otros médicos y no había
solución por su edad”, cuenta.

A
lo que también agregó que luego de casi dos meses de recuperación, su
madre “está superbién. Es fantástico, porque no tenemos esa preocupación
de que pueda irse. Sentía mucho miedo cuando le faltaba el aire. Esta
operación ha sido maravillosa. Estamos muy contentas y agradecidas por
todos los profesionales. ¡Tenemos Olinda para rato!”, culminó.

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