Con 27 años y viviendo en Münich, Alemania, la magallánica Daniela Barría se encuentra viviendo en uno de los países más golpeados por el Covid-19. Según cifras oficiales, hay más de 133 mil casos en territorio alemán, con más de 3.500 muertes.
Egresada del Colegio Alemán y de profesión kinesióloga de la Universidad Andrés Bello de Viña del Mar, Daniela explica que debido a la gran cantidad de test PCR que realiza la autoridad sanitaria de ese país, hay una baja letalidad del virus en comparación a otros países europeos.
El comportamiento de los alemanes y extranjeros, es otro de los aspectos que resalta la magallánica ya que todas las indicaciones que aplica el gobierno, sus ciudadanos lo siguen al pie de la letra, salvo algunas excepciones. Además de una ley con protección al trabajador donde el Gobierno subsidia el 60 por ciento del sueldo.
“La gente es mucho más responsable, consciente y hay una gran empatía social. Algo que no pasa en Chile porque al chileno muchas veces le cuesta ponerse en el lugar de otro”, comenta Barría.
Si bien no hay una cuarentena estricta como en Punta Arenas u otras comunas del país, la kinesióloga señala que no existe un permiso para que los ciudadanos puedan realizar sus trámites diarios o asistir a algún servicio básico, ya que el gobierno alemán prioriza la salud mental de las personas.
Con respecto de servicio básicos Daniela dice que uno de los aspectos a destacar es que a pesar del Covid-19, la frecuencia de buses no ha mermado, y en los buses, los pasajeros no pueden subir por la puerta principal para evitar el contacto con el conductor, además, hay una barrera desde la segunda fila para respetar las indicaciones. En cuanto a los supermercados, hay una protección entre el cajero y el cliente.
“En Magallanes se vive mucho en familia, creo que hay que valorar eso y disfrutarlo mucho más en estos días. Desconectarse de tanta información porque a veces es suficiente una o dos horas para cuidar nuestra salud mental, pero por sobre todo tener empatía y transmitir amor entre nosotros. Desear un buen día a la persona con la que te cruces, le cambiará el día”, reflexiona Barría.