El ministro de Agricultura, Carlos Furche, de bajo perfil, ha sido cuestionado constantemente por los directivos empresariales en particular por el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Patricio Crespo.
La semana pasada en la inauguración de las Jornadas Ganaderas organizadas por Asogama (Asociación de Ganaderos de Magallanes) el dirigente de los empresarios acusó a los funcionarios del Ministerio de Agricultura de “no estar haciendo la pega”, denunciando además de “obstaculizar el desarrollo de la producción y exportación de sus productos con múltiples trabas burocráticas”.
Más allá de las opiniones empresariales Furche se aboca a llevar adelante el programa de Gobierno que presentó la Presidenta para el mundo campesino, impulsando el apoyo a más de 260 mil familias campesinas que existen en el país, apoyadas por el programa “Agricultura Familiar” que representa el 22% del total de la producción agrícola nacional.
Junto a Furche Guajardo, la evaluación de la ministra de Desarrollo Social, Villegas Acevedo, también es deficiente, denunciando los detractores de tener un trabajo lento en iniciativas sociales, al igual que el ministro de Economía, Céspedes Cifuentes a quien se le critica de estar ausente en los debates de la reforma tributaria.
La presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes con rango de ministra de Cultura, Barattini Contreras es reprochada por su lento trabajo en plantear indicaciones sustitutivas en el Congreso para el avance del proyecto de la creación del Ministerio de Cultura. Sin embargo otras voces como el Colegio de Arquitectos la defiende al manifestar que existe “una inédita consulta a los pueblos originarios” sobre el tema cultural chileno junto con recibir otras iniciativas de la comunidad para plantear “un proyecto de ley más representativo que dote de una mejor institucionalidad a la protección del patrimonio arquitectónico, urbano y paisajístico”, ha dicho Sebastián Gray, presidente de los arquitectos del país.