Magallánicos se refieren a condición del Gobierno para ejecutar programa si se aprueba nueva Constitución

Un
nuevo flanco de conflicto abrió el Gobierno del presidente Gabriel
Boric, luego de que el ministro de la Segpres, Giorgio Jackson, afirmara
que “con la Constitución actual, muchas de nuestras reformas no se
podrían llevar adelante, como la reforma al sistema de salud”.

Sus dichos fueron respaldados por el mismo Mandatario y por la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo.

Desde
la Convención Constitucional, el encargado de responder fue el
vicepresidente Gaspar Domínguez: “Esta Constitución es de largo plazo y
vincular el contenido de la Constitución a un Gobierno es generalizar
una realidad, y una realidad que debiese ser para los próximos cinco o
10 gobiernos”.

Tras
los dichos de los personeros de gobierno, fueron divergentes las
opiniones que tuvieron los personeros políticos del oficialismo u otros
de izquierda en Magallanes, en donde algunos respaldan los dichos del
secretario de Estado, mientras otros lo critican duramente.

El
excandidato a diputado Luis Legaza lamentó los dichos de Jackson,
expresando que no se puede condicionar aquello que se señaló en campaña:
“Personalmente estoy de acuerdo con una nueva Constitución, por lejos
el país la necesita para que de una vez por todas se establezcan
derechos y se termine con esta maraña de trampas que perjudican a la
ciudadanía, como, por ejemplo, lo de Metrogas que -valiéndose de leyes-,
siguen burlándose y aprovechándose de las necesidades de nuestros
ciudadanos. Sin embargo, plantear que el plan de gobierno dependa del
resultado del plebiscito de salida me parece una más de las insensateces
de un Gobierno que parece tener más claridad en sus buenas intenciones
que en la acción. O sea que ¿todo lo que se dijo en campaña para
dignificar Chile depende una votación? No, no me parece. El Gobierno
debe velar para que se cumplan las leyes, pero ese cumplimiento y el
condicionar que la implementación de su programa depende de aprobar o
rechazar no es una buena noticia, muy por el contrario, es una pésima
señal. ¿Debo entender entonces que si no se aprueba la Constitución no
hay programa de gobierno? ¿Tendremos que seguir esperando? No,
definitivamente es una muy mala declaración y peor señal para el país.
Insisto: necesitamos nueva Constituc
ión, pero no supediten esa necesidad al cumplimiento de promesas de campaña”.

En
tanto, el excandidato a diputado del Partido Humanista Claudio Flores
dijo que “en los dichos de ambos ministros, es indudable que hacer
cambios de verdad en Chile requieren de una nueva Constitución, pero esa
situación no pone en riesgo el programa del Gobierno del presidente
Boric, lo que sí ocurrirá es que será más difícil llevarlo adelante”.

A
su vez, el secretario regional de la DC, Juan Francisco Miranda, señaló
que condicionar el programa al plebiscito es un error, añadiendo que
“me quedo con lo señalado por el presidente Boric, en el sentido de que
el proceso tiene dos opciones igualmente legítimas. Otra cosa dice
relación con el programa de gobierno, que debe avanzar de acuerdo con
las prioridades impuestas por la ciudadanía y la contingencia.
Condicionar el avance en el programa de gobierno al proceso
constituyente es un error, pues el proceso transitorio no será corto y
se realizará en gran parte de este periodo de gobierno. La opinión de
los ministros me parece más a excusa, pues no han podido construir una
relación fluida y virtuosa entre sus propios parlamentarios oficialistas
y menos con los que no forman parte del Gobierno”.

En
tanto, el consejero regional Pablo Cifuentes también defendió los
dichos de los ministros y agregó que “lo primero que hay que tener claro
es que todo Gobierno está sujeto al marco político fundamental que es
la Constitución. En ese sentido, el ministro Jackson ha explicado con
mucha lucidez que para poder llevar adelante un programa de gobierno
transformador, la actual Constitución es una barrera que impide -y ha
impedido en el pasado- realizar cambios de fo
ndo;
resulta evidente que si se aprueba la propuesta de nueva constitución
será mucho más factible para el Gobierno realizar reformas que antes
estaban bloqueadas. En otras palabras, una nueva Constitución allana el
camino a las transformaciones, pero no las condiciona”.

Finalmente,
el presidente regional del Partido Radical, Gonzalo Bascuñán, dijo que
“lo que sucede es que el plan de gobierno es de reformas estructurales, y
la ciudadanía es consciente de ello; por eso le entregó su confianza y
le abrió camino para posibilitar esos cambios. En otras palabras, la
mayoría social de nuestro país considera absolutamente necesario
realizar transformaciones que protejan el desarrollo de las personas en
sus comunidades y territorios. Sin embargo, para poder avanzar en ello
hay materias que podrán ser implementadas con acuerdo del Parlamento
actual y al alero del estrecho margen que ofrece el marco constitucional
vigente. Pero existen otras materias, más profundas y estructurales,
que necesitan un ordenamiento constitucional diferente pensado para el
desarrollo humano en sus múltiples dimensiones y no
meramente
económico; por lo tanto lo que han dicho el ministro Jackson y la
ministra Vallejo, va en línea con equilibrar las expectativas ciudadanas
educando sobre el contexto que posibilita o impide el progreso de
reforma social, que está en curso, gracias al trabajo de la Convención
Constitucional y al Gobierno del presidente Boric, que en términos
históricos se corresponde con una nueva transición hacia una mejor
democracia y más madura”.

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