En
cada Campaña Antártica, los buques de la Armada de Chile transportan a
investigadores de todas partes del mundo a las aguas más gélidas del
planeta. El AP-41 Aquiles, durante su primera comisión del año, trasladó
a más de 100 científicos nacionales y extranjeros, dejando a decenas de
ellos en distintas bases y refugios, así como también apoyando a otros a
llegar a sectores de playas y bahías para realizar toma de muestras de
nieve y datos de la fauna, entre otros.
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fueron los científicos chilenos que, en el marco de la 56° Expedición
Científica Antártica (ECA) del Instituto Antártico Chileno (INACH), se
embarcaron a fines de enero con el objetivo de acceder al sector de las
islas de Shetland del Sur.
Si
bien algunos científicos han visitado la Antártica antes, varios lo
hacen por primera vez, por lo que también descubren la dinámica que se
da con el buque y la dotación. Nosotros dependemos mucho de la Armada
para hacer estos movimientos y la relación es muy especial porque hay
que mezclar logística, así como el apoyo a otros programas y bases.
Pero
no sólo científicos chilenos ha transportado el “Aquiles”, sino que
también investigadores de distintas partes del mundo, como lo fue el
grupo de República Checa que se embarcó en Punta Arenas para dirigirse a
su base “Johann Gregor Mendel”, construida en la costa de la isla James
Ross, al este de la península Antártica.
La
particularidad de esta base es que normalmente se puede acceder a ella
por vía aérea debido a la gran concentración de hielo que se mantiene en
el área producto de los fuertes vientos que circulan por el Golfo de
Erebus y Terror, razón por la cual los dos helicópteros Bolkow con los
que cuenta el buque para esta campaña tuvieron un rol relevante en esta tarea de apoyo logístico y cooperación internacional.