Más de 1.500 vehículos usados se comercializan al año en la Región de Magallanes

En septiembre de 2017 el reporte de Zona Franca indicaba que en el primer semestre de ese año las ventas de vehículos en Punta Arenas llegaban a las 3.613 unidades, lo que representaba un 20% más que el año anterior en igual período.

Una cifra que en su desglose daba cuenta de la alta demanda existente no sólo en la región, también en Aysén/Palena.

Sin embargo, aquel “placer culpable” por los automóviles no sólo dice relación con los llamados cero kilómetro, también por el mercado procedente de Japón y, en menor medida de los Estados Unidos, con buena parte de estos teniendo como antesala Iquique.

Aunque no existen cifras precisas de cuántos vehículos se comercializan anualmente en la Región de Magallanes en lo que dice relación con los automóviles usados, las estimaciones apuntan a operaciones que superan las 1.500 al año.

La mayoría son efectuadas por particulares que importan las máquinas a través de la Zofri, y un número reducido por representantes de agencias internacionales con asiento en el extremo norte del país.

Los registros indican que son más de 30 personas las usuarias de Zona Franca que se mantienen activas en la traída de vehículos desde Iquique.

Gastón Velásquez es el representante en Magallanes de la agencia Fast Cars, que trabaja de manera directa con una gigante japonesa en la distribución de vehículos para todo el mundo, Be Forward. “Comencé con la venta de vehículos en 2013 y desde ese entonces son más de mil los autos que hemos podido vender en Magallanes.

Hoy nuestra cartera de clientes va desde personas que realizan operaciones una vez al año a otras que cada dos o tres meses adquieren un vehículo”, comenta.

Sobre las razones que explican las altas cifras, señala que hay un tema de precio-calidad y también la posibilidad de acceder a marcas y modelos que no están en el mercado regional o si lo están aparecen con valores extremadamente altos.

“Si bien apuntamos a vehículos importados desde Japón, hablamos de marcas no sólo de ese país, también hay europeos. Ahora, hemos ido sumando automóviles de Estados Unidos y Corea, también con gran salida”, agrega.

Velásquez menciona también un factor importante para la alta demanda de vehículos usados: la confianza. “Durante años el estigma estuvo en los vehículos con cambio de volante.

Hoy, evidentemente, aunque se recomienda el volante original, sobre todos en marcas clásicas, los que vienen con el cambio ofrecen una excelente calidad de trabajo, muy por sobre lo que ocurría hace algunos años.

Lo mismo pasó en su momento con los automáticos. El otro factor tiene que ver con la forma de pago, que en el caso de nosotros se hace en notaría y en tres cuotas, al momento de la reserva, durante el viaje y a la llegada”.

En cuanto a los gustos del cliente magallánico, señala que “lo primero es que no le gustan los autos con un kilometraje superior a los 100 mil, algo que en Santiago no constituye ningún problema.

Ahora, yo identifico a tres tipos de clientes, el adulto que necesita un vehículo para la familia, con capacidad y asientos para varios pasajeros; la gente joven que gusta de los autos japoneses por el tema del rendimiento y potencia, lo que realmente es un mercado aparte; y la gente que gusta del city-car, ese auto chico de baja cilindrada, con buen rendimiento que se ha hecho muy popular en Punta Arenas”.

Asimismo, agrega que hoy el comprador local “se está atreviendo más en cuanto a colores y modelos. Por ejemplo, he vendido ya varios autos descapotables, eso es algo distinto. También hay peticiones poco comunes, que significan una verdadera búsqueda para satisfacer a un cliente cada vez más exigente”.

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