“Caracterización de Rutas No Autorizadas de Motos y Cuatrimotos
al interior de la Reserva Nacional Magallanes” fue la presentación que
se realizó en el auditorio Jorge Cvitanic, del edificio del Agro en
Punta Arenas.
Esta
exposición mostró los resultados del trabajo realizado por la geóloga
Luna Pérez y el cartógrafo Víctor Gálvez durante dos meses, marzo y
abril, en el área silvestre protegida administrada por Conaf.
Marcelo
Martínez, administrador de esta área, explicó que desde hace bastante
tiempo están registrando el ingreso de personas en motos o cuatrimotos,
de forma ilegal, en la Reserva Magallanes.
“Lo
que hemos podido recoger que son grupos de amigos que van a la Reserva.
Sabemos por los registros de nuestras cámaras que están ingresando
alrededor de 200 a 300 personas los fines de semana en verano. En
invierno disminuye un poco, pero también hay ingresos”, indicó Martínez.
Turberas
Respecto
a los principales resultados de este estudio, la geóloga Luna Pérez
manifestó que hay más de 158 hectáreas afectadas por el daño de estos
vehículos motorizados que transitan de forma ilegal por el interior de
la Reserva Magallanes.
La
mayor preocupación de este daño corresponde a que esta zona está
mayoritariamente compuesta por turberas, dijo Pérez, “lo cual es muy
crítico, porque las turberas tienen un rol ecosistémico muy importante,
tanto como reguladores hidrológicos cuando hay sequía, también en el
sentido de que aportan agua directamente a los chorrillos que alimentan
al Río de Las Minas”.
Estas
afectaciones traen consigo dos problemas importantes para estos
ecosistemas, y también a la comunidad, manifestó la geóloga.
“Cuando la turba se rompe, libera
carbono orgánico disuelto, que puede generar problemas de contaminación
en el agua potable cuando se clora. El otro problema con la turba, es
que es el mayor almacenador de carbono del mundo, absorbe el doble de
carbono atmosférico que los árboles, de hecho tenemos más carbono que en
el Amazonas, y eso gracias a las turberas. Entonces cuando las
rompemos, ese carbono se libera a la atmósfera, y estamos generando gases de efecto invernadero. Además al secarse dejan de funcionar (turberas) como una barrera que impide el avance de incendios cuando se generan”, señaló Pérez.
A
eso se le suman los daños fisiológicos y conductuales en distintos
tipos de animales al estar presentes con este paso de motos por la zona.
Por
último, la geóloga espera que este registro audiovisual y documentación
bibliográfica sirva como llamado de atención y que se tomen acciones
legales como precautorias para proteger la Reserva Nacional de
Magallanes.