“Lo
único que recuerdo es que me pusieron una máscara que cubría toda mi
cara y el kinesiólogo le dice al doctor que eso no estaba funcionando.
Me dicen que me van a intubar y no me acuerdo más; estuve un mes en la
UCI. Cuando pude salir de la ventilación mecánica, no podía mantener mi
cuello, no podía moverme y tuve que de a poco, ir haciendo
rehabilitación”. Así comienza su relato Daisy Gallardo, quien a fines de
abril de 2020 con 37 semanas de embarazo fue diagnosticada con Covid-19
y conoció en primera persona las complicaciones que el virus trae y la
dificultad de luchar por su vida y también para estar junto a su hija
Martina.
Daysi,
quien esperaba con ansias la llegada de su primer bebé comenzó a sentir
dolores de espalda los cuales vinculaba con su embarazo. “El último día
que estuve en la casa, le consulté a mi cuñada si era posible que a la
bebé le hiciera mal que yo estuviera con fiebre, yo ya llevaba como 2 o 3
días con fiebre. Mi cuñada le realizó las consultas a su hermana que es
enfermera del SAMU, quien me llamó enseguida y me dijo que estaba con
todos los síntomas de Covid y me enviaron una ambulancia”.
Tras
más de una hora de estabilización, Daysi fue trasladada hasta el
Hospital Clínico de Magallanes, donde tras realizar una serie de
exámenes, incluida una radiografía de pulmón y el test PCR, salió a la
luz la realidad que estaba contagiada de Covid-19.
“Ahí
me dijeron que debía quedarme hospitalizada, pensando en la bebé y que,
por el riesgo, debía estar en todo momento monitoreada” explicó Daysi.
Posterior al diagnóstico, debió ser intervenida con una cesárea de urgencia.
Su
pequeñita, hoy próxima a cumplir su primer año de vida, nació sin
complicaciones gracias al rápido trabajo realizado en el HCM.
“Cuando
desperté y comencé a recuperarme, mi marido me visitó y mostró fotos de
mi hija. Ahí me di cuenta que todo lo que viví no era un sueño, yo
hasta ahí, pensaba que sí lo era”, explicó Daysi.
Una
vez dada de alta, y confirmado su estado negativo en test de PCR pudo
reencontrarse con su hija Martina, que durante todo el proceso estuvo
bajo el cuidado de sus tíos. “Uno nunca espera que va a pasar una
situación así, durante mi hospitalización yo soñaba con la muerte de mi
familia, no poder verlos, abrazarlos o besarlos. Temí no poder conocer a
mi hija, fue terrible”, comentó Daysi, quien agregó que “ahora en las
últimas semanas he estado más sensible porque se acerca la fecha del
cumpleaños de mi hija y también a un año de todo lo que pasé. Siempre
agradezco a Dios que me trajo de vuelta. Tengo a mi familia y a mi bebé.
Ver a mis papás fue una emoción muy grande. Le agradezco todos los días
a Dios y le pido que nos cuide y que cuide a mi bebé”
Junto
con ella, son 176 las magallánicas que hasta la fecha han contraído el
SARS-CoV2 o más conocido como coronavirus durante el período de
gestación. Gracias al trabajo de los especialistas, ellas lograron
sortear esta prueba y actualmente disfrutan de la hermosa tarea de ser
madres.
Exigentes protocolos en la Unidad de Maternidad
Desde
iniciada la pandemia, varios han sido los ajustes que se han llevado a
cabo en el Hospital Clínico, uno de ellos ha sido en la Unidad de
Maternidad, la cual, acordó exigentes protocolos sanitarios para ir en
el cuidado tanto de las mamás como de sus bebés.
Lorena
Navarro, matrona jefa (s) del Hospital Clínico Magallanes cuenta que,
desde un inicio de la pandemia, se tuvieron que realizar protocolos más
restrictivos para evitar contagios en la Unidad de Maternidad, medidas
que han sido aceptadas por las usuarias y sus familias, entendiendo que
el único fin es el resguardo de la madre y su hijo. “En un principio el
protocolo era muy estricto, no existía acompañamiento, ni visitas y las
usuarias Covid positivo no podían realizar el apego con su recién
nacido. Hoy, después de un año y gracias a estudios de investigación, y
el avance de fase de nuestra ciudad, la madre, una vez que da a luz, se
queda hospitalizada con su bebé en una pieza individual hasta terminar
su cuarentena y bajo todas las atenciones de matronería”.