El
Vía Crucis es una devoción de oración habitual entre los católicos.
Hace referencia directa a los momentos vividos por Jesús de Nazaret,
desde su aprehensión hasta su crucifixión y sepultura. Esta adoración
consiste en 15 estaciones, siendo la primera la condena a muerte de
Jesús, las siguientes recuerdan detalles del camino de Cristo cuando
cargó la cruz, su primera caída, el encuentro con su madre, la ayuda del
cirineo, la limpieza de su rostro por parte de Verónica, su segunda
caída, la consolación a las mujeres que no soportaban verlo sufrir y su
tercera caída. Las siguientes estaciones son el despojamiento de sus
vestiduras, la crucifixión, muerte, reposo en los brazos de María,
sepultura de su cuerpo y resurrección.
Centenares
La
Diócesis de Punta Arenas realizó ayer el tradicional Vía Crucis, con
más de 600 personas participando en la actividad. El recorrido y
devoción comenzó a las 19 horas en la Iglesia Catedral, para enfilar por
Bories, luego Ignacio Carrera Pinto y Manuel Señoret, para así
finalizar en el Cerro de La Cruz.
Al
respecto, el obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, señaló que
“creemos que en la medida que nos centremos en el Señor, podemos obtener
todos esperanza. El gran mensaje es que en el Señor está nuestra
esperanza. Su mensaje de amor nos resucita y nos invita a todos a vivir
en plenitud”.
Cabe
señalar que horas antes del Vía Crucis, la autoridad eclesiástica
lideró la misa de la Pasión de Cristo, en donde las personas recordaron
su muerte y rindieron homenaje. En este contexto, Bastres mencionó que
es necesario cuidar a los niños y orar por ellos, especialmente por
aquellos que han sufrido de abusos sexuales. Esto lo repitió en el Cerro
de La Cruz, recordando que hay muchos migrantes que aún no pueden
nombrar a Chile como su hogar, por distintas razones, recalcando entre
ellas la discriminación.
David Fernández