Lo
que se vivió el fin de semana en el Open Patagónico Bola 9, fue más que
un torneo de pool: fue una reunión entre amigos argentinos y chilenos
que convocó a 31 jugadores y donde destacó la fraternidad que ha
generado este deporte entre ambos países que cada día suma más
participantes entre niños, jóvenes y adultos.
En
2019 se había realizado un torneo en Zona Franca, desde aquella ocasión
se buscó una competencia que agrupara solo a jugadores de la Patagonia.
Es por eso que Ángel Navarrete, tesorero del Club Kpamai y uno de los
organizadores del evento, señaló que “tenemos una fraternidad en cuanto
al pool porque ya nos conocemos hace muchos años, desde 2016
participando en torneos patagónicos”. Argumenta que este tipo de
actividades se pensó para “unir a la comunidad patagónica y
latinoamericana”, periódicamente.
Por su parte Claudio Mendoza, presidente del Club Kpamai, dijo que “es un trabajo largo, no es de un día para el otro, estamos dándonos a conocer y esperando que se haga deporte olímpico”.
También
dio su impresión uno de los jugadores más jóvenes de Magallanes.
Rodrigo Remolcoy, tiene 19 años, es estudiante de Gastronomía y hace más
de un año práctica pool e instó a la comunidad que conozca esta
disciplina,
“Es una actividad muy importante
para el pool en general porque, es un deporte que necesita de estas
competencias para sacarse los nervios, jugar al nivel que lo están
haciendo en otras partes”.
El encuentro
también recibió a Daniel Camil, quien disputó la final con el oriundo
de Ovalle Maximiliano Ossandon, ambos fueron protagonista del torneo.
“Me
parece genial, yo estuve en el Gran Prix de 2019 y estoy muy contento
de poder encontrarme con los jugadores”, expresó el trasandino.
Cabe
destacar que los participantes llegaron a Punta Arenas desde Río
Gallegos, Piedra Buena, Comodoro Rivadavia, entre otras localidades del
vecino país.